"La película llega en un momento importante porque hay una suerte de desaliento moral en la sociedad boliviana", ha dicho Sanjinés, agregando que "el presupuesto original era de 10 millones de bolivianos, pero sólo se consiguió la mitad" (unos 710.000 dólares), lo que obligó a eliminar escenas previstas y postergar el pago de créditos e impuestos. "Tenemos algunas deudas fuertes que esperamos resolver si el público nos apoya".
Protagonizada por Piti Campos, Fernando Arze, Jorge Hidalgo y Cristian Mercado, la obra se filmó en diez locaciones de distinta geografía, con abundante esfuerzo de producción ("hemos tenido que fabricar cañones y otros armamentos, uniformes, ropa de paño"), participación de unos 1.400 colaboradores, y bastante suerte: "Sólo hubo que suspender un día, por una nevada en la Cordillera".
"Se trata de una ficción con basamento histórico. Hemos llenado con la imaginación espacios vacíos, de los que no se sabía nada, lo que nos ha permitido plantear la película como una tesis, como una interpelación a toda la etapa republicana, no solamente de Bolivia, sino de todo el continente. Ella decía: "Los verdaderos padres de esta patria no han podido construirla", porque quienes lucharon por la independencia luego fueron desplazados por una nueva clase gobernante. Hasta que murió, a los 82 años, ella siempre estuvo interpelando esa usurpación".
Éste es el primer film específicamente centrado en Juana Azurduy. Antes sólo apareció en una escena de "Güemes, la tierra en armas" (Torre Nilsson, Argentina, interpretada por Mercedes Sosa) y en otro film de Sanjinés dedicado a los activistas de origen nativo, "Insurgentes" (Bolivia, 2012).
| Paraná Sendrós |



Dejá tu comentario