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Jornada cargada de tensión y versiones en el Banco Central
Miguel Pesce
De impecable blazer blanco y pantalón negro, la presidenta de la entidad siguió con nerviosismo el desarrollo de la sesión en el Senado. «Hasta ahora nadie me citó, pero los legisladores de la bancada oficial me tienen informada minuto a minuto», explicó a su grupo íntimo de colaboradores pasadas las 16. Con rostro desencajado, seguía los titulares de los canales de noticias que daban cuenta de la ofensiva legislativa para echarla del cargo.
Entre sus actividades, suspendió una reunión prevista con el titular de CAME, Osvaldo Cornide, en la que también participaría la ministra de Industria, Débora Giorgi. Está claro que en el BCRA no esperaban un avance tan rápido del Congreso para destituirla.
También se suspendió una charla informal que tenía prevista con periodistas, con las disculpas del caso: «La verdad es que no es momento para hablar de nada, tengo que ver cómo se resuelve todo esto», se disculpó. Aunque habló con tono pausado y amable había perdido su clásica sonrisa y se le notaba un gran cansancio en el rostro, fruto de la tensión de las últimas horas.
Antes del mediodía había dado una nota para el programa «A Dos Voces», en el que prácticamente repitió lo que había dicho a la mañana.
Justificación
Allí defendió la transferencia de u$s 6.569 millones de las reservas al Fondo del Desendeudamiento y justificó la decisión en los dictámenes jurídicos que efectuó el departamento legal de la entidad, que respaldó el DNU firmado por la presidente Cristina de Kirchner el lunes.
Al rato apareció en la oficina de la presidenta en el segundo piso de la institución el vicepresidente del Central, Miguel Pesce, con abultadas carpetas. El objetivo era analizar los pasos a seguir. A esa altura, Pesce volvía ya a probarse el traje de presidente interino del Central, tal como sucedió cuando Martín Redrado abandonó la presidencia de la institución a principios
de enero, aunque luego la recuperó por algunas semanas por decisión de la Justicia.
Para esa altura, se analizaban los alcances del artículo 7 de la Carta Orgánica de la institución. El mismo dispone que los directores del BCRA, incluyendo el presidente, son designados por el Poder Ejecutivo «con acuerdo del Senado de la Nación». Luego se aclara que el Gobierno podrá efectuar nombramientos «en comisión» durante el tiempo que insuma el otorgamiento del acuerdo en el Senado.
Los principales colaboradores de Marcó del Pont insistían en que lo que estaba actuando el Senado «no se ajusta a los procedimientos legales» y aseguraban que no tenían previsto que la presidenta de la institución concurra a la Comisión de Acuerdos del Senado.
Más temprano, Marcó del Pont había realizado una serie de consideraciones sobre la transferencia de reservas efectuada el lunes y la ofensiva legislativa en su contra:
c El día lunes fui notificada de un DNU y el Banco Central tiene obligación de acatar y actuar con la celeridad que amerita una situación de necesidad y urgencia.
c Es interesante analizar las razones por las cuales fue apartado de su cargo el ex presidente del Banco Central. El procurador del Tesoro plantea categóricamente que la obligación titular del Central es responder a lo que plantea una norma con jerarquía de ley.
c Esto fue una decisión que se trabajó el lunes y participaron diez áreas técnicas de la estructura, con distintos dictámenes jurídicos. Estoy convencida que es muy buena y por eso es que no solamente acaté lo que planteaba el DNU, sino también lo respaldo técnicamente porque considero que es una buena decisión de política económica.


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