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Joven, ambicioso e invicto: un rival de mucho cuidado
Es un abogado de 39 años, con estudios en Economía en Holanda y Estados Unidos. Fue alcalde del municipio caraqueño de Baruta y hasta la semana pasada gobernador del estado central de Miranda, cargo que entregó para aspirar a la presidencia en los comicios de octubre.
También fue presidente de la Cámara de Diputados en 1999, antes de que se transformara en un ente legislativo unicameral, y pese a sus cargos es más conocido por su forma informal de vestir, usualmente con camisas unicolores o camisetas, jeans y zapatos de tenis.
Conocido como «el flaco» y de ascendencia polaca, Capriles se transformó en el fenómeno electoral de la oposición después de ganar las primarias del 12 de febrero pasado con abrumadora ventaja sobre cuatro rivales.
Espera coronar su meteórica carrera política con la presidencia, pero no es un reto sencillo enfrentar a un presidente que, pese a padecer cáncer, dice aspirar a gobernar hasta 2031, maneja todos los resortes del poder, los gigantescos recursos de los petrodólares que ingresa el quinto productor mundial de crudo y simpatizantes en otros poderes públicos.
Tras haber ganado las elecciones primarias con un contundente 62 por ciento de los votos, Capriles comenzó a recorrer el país con una estrategia política de perfil popular bautizada como «casa por casa».
Dice ser admirador del modelo brasileño que inició Luiz Inácio Lula da Silva para sacar de la pobreza a millones de personas.
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Durante su campaña, repitió que no aceptará injerencias externas, ni de Estados Unidos ni de Cuba, en referencia a la estrecha relación que incentivó Chávez con los hermanos Castro.
De hablar pausado, Capriles puede dar en privado la impresión de ser tímido, pero en público tiene un discurso encendido, aunque sin alcanzar los decibeles y el largo aliento de Chávez.
Es soltero, no tiene hijos y dice que busca la mujer «perfecta». Su relación sentimental más conocida fue con la periodista y animadora Érika de la Vega, con quien estuvo varios años antes de separarse.
Victoria
Obtuvo una de las victorias más importantes de su carrera en 2008, cuando derrotó y sacó de la gobernación de Miranda al hombre de confianza y delfín de Chávez, Diosdado Cabello.
Es católico, pese a tener ascendencia judía ruso-polaca por parte materna y judía sefardí del lado paterno. Sus abuelos maternos se refugiaron en Venezuela al huir del antisemitismo que vivió Europa entre la década de 1930 y la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto bélico, sus bisabuelos fueron víctimas en el campo de concentración nazi de Treblinka, en Polonia.
A los 26 años fue elegido diputado por el partido social cristiano COPEI y se convirtió en el presidente más joven de la historia de la extinta Cámara de Diputados.
Dos años más tarde, ganó la alcaldía del municipio de Baruta, en una zona residencial del este de Caracas, y fue reelegido cuatro años después con más del 70 por ciento de los votos.
Tras casi 14 años en la vida política, no perdió una sola elección. Los opositores esperan que esta suerte de talismán político pueda derrotar a Chávez, quien ganó tres elecciones presidenciales desde 1998.
El militar retirado tiene una popularidad por encima del 50 por ciento y marcha de favorito en las encuestas.
El episodio más polémico de la carrera del opositor ocurrió durante el golpe de Estado que sacó a Chávez del poder por dos días en abril de 2002 y el «asedio» a la embajada de Cuba en Caracas.
Los hechos se iniciaron cuando se corrió el rumor de que Cabello, entonces vicepresidente, se encontraba refugiado en la legación.
Capriles se presentó en la embajada (que se encuentra en el municipio Baruta) y solicitó realizar una inspección, pero el embajador Germán Sánchez Otero se negó rotundamente alegando la inviolabilidad de la sede. En tanto, decenas de opositores cercaron el lugar y cortaron el suministro de electricidad y agua y bloquearon la entrada de vehículos, mientras la Policía municipal no tomaba cartas en el asunto.
Tras el regreso de Chávez al poder, Capriles fue acusado de haber violado acuerdos internacionales, aunque éste aseguró que sólo intentaba mediar y proteger a la legación. Finalmente, tras varios meses preso, un tribunal decidió absolverlo de los cargos.
Entre sus propuestas se encuentra abrir el sector petrolero al capital privado, respetar la propiedad privada, los convenios de integración que no sean lesivos de la soberanía venezolana, reforzar la democracia y los derechos humanos.
Nueva etapa
Después de lo que la oposición ve como 13 años de
polarización política, expropiaciones, inflación y altos
índices de criminalidad, no son pocos los que esperan que el carisma y la juventud de Capriles puedan iniciar una nueva etapa en el país.
El principal lema de cambio del candidato es: «Hay un camino». Su propuesta: acabar con la división de los venezolanos entre simpatizantes y detractores de Chávez.
Agencia DPA


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