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Juan Carlos Calabró: adiós al último de los capocómicos
Muchas de las frases y latiguillos de Juan Carlos Calabró pasaron al habla cotidiana de los argentinos, prueba máxima de su popularidad .
Nacido el 3 de febrero de 1934 en Villa del Parque, veinte años empleado de un estudio contable (hasta que pudo vivir de la televisión), locutor profesional, en 1960 debutó como cómico de reparto en el programa radial "Farandulandia", y en 1962 en "Telecómicos", de Aldo Cammarota, en una temporada donde también entraron Carlitos Balá, Tristán y Mario Sapag, entre otros. Inventado por él, en 1963 nacía allí su gran personaje: el Contra.
En sucesivas temporadas, y sin abandonar "Telecómicos", acompañó a Balá en "El flequillo de Balá, "Balabasadas" y "Circus Show" (él hacía de administrador), compartió cartel con Beatriz Bonnet, Nelly Panizza y Marcos Zucker en "Mate para cuatro", integró "Verdaguer y sus inquilinos de alquiler" (hacía pareja con Estela Molly), fue tercero en discordia de Santiago Bal y Susana Brunetti en "El pastito" y "Gorosito y señora", encabezó con Perla Caron la breve comedia "Los Valenti la pegaron" (ganaron el Prode), perfeccionó el Contra en "El chupete", con libro de Juan Carlos Mesa y soporte de Marcos Zucker (luego vendrían Antonio Carrizo y Gerardo Sofovich), acompañó a Brunetti, ya enferma haciendo dos papeles en "La cuñada de Gorosito", integró "Flash, humor al instante", de Mesa, y al fin, después de 15 temporadas, en 1978 tuvo su primer protagónico absoluto: "La vida en Calabroma", con libro de Cacho Vilar, acompañado por Hugo Arana, Camila Perissé, Mario Sapag, y luego Susana Traverso, Zucker y Henny Trayles.
Para entonces, ya rondaba los 45 años. "Lo mio fue muy lento. No tuve grandes picos y siempre me mantuve a media agua. Recién ahora estoy alcanzando la superficie", declaró a una revista del momento. El resto ya es conocido: sus parodias de Batman y del referí showman Guillermo Nimo (personaje Máximo Rigor), el impresentable Aníbal, que se cree todo un galán en camiseta, Johnny Tolengo El Majestuoso, con el que se cansó de vender discos y anteojos divertidos, y hasta hizo una película, etc. A eso se sumó el teatro de revistas, donde jamás dijo una palabrota, alguna temporada con su hija mayor ("Calabró más Calabró), un par de reapariciones en telenovelas cuando ya estaba pensando en el retiro.
En cine también empezó haciendo papelitos ("Escala musical", "Las pirañas") pero también desde 1978 empezó a tallar fuerte, en picarescas suaves con Susana Giménez ("Yo también tengo fiaca", "Donde duermen dos, duermen tres", "Me sobra un marido"), en las casi últimas de Cahen Salaberry "Gran Valor", "Gran Valor en la Facultad de Medicina" y "Mingo y Aníbal, dos pelotazos en contra" (seguidas por otras dos, de Enrique Carreras), en total 15 películas y una rareza.
Esa rareza fue el melancólico "Sangre", de Pablo César, donde hizo una aparición breve pero muy sentida, de tono poético sentimental, antológica, que sería bueno rescatar en estos días, como se empezaron a rescatar desde ayer tantos lindos sketchs, y la grabación del homenaje que recibió en setiembre en el Colón, cuando la sala entera aplaudió de pie sus risueñas palabras al recibir el Martín Fierro a la Trayectoria (el primer Martín Fierro lo recibió en 1975, como Revelación Cómica). Hoy lo despiden su esposa de siempre, Aída Elena Picardi, Coca, sus dos hijas, Iliana y Marina, multitud de colegas, amigos, y espectadores agradecidos. No queda, en este momento, otro capocómico como él.


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