24 de diciembre 2010 - 00:00

Jubilados, los más afectados

La falta de efectivo en los bancos, que se registra desde principio de mes, sumada a un conflicto gremial provocó ayer que centenares de jubilados debieran esperar casi cinco horas para ingresar a algunas sucursales y cajeros del Banco Nación para cobrar sus haberes. El local más afectado fue el ubicado en Rivadavia y Parral (además clientes interrumpieron el tránsito) en el barrio porteño de Caballito. Allí se pudo ver desde temprano a más de 400 jubilados soportando en la vereda del Banco Nación las elevadas temperaturas, ya que no se les permitía ingresar a la entidad ante el faltante de efectivo para pagarles. Cuando finalmente el dinero empezó a llegar (a las 15 llegó un blindado a la sucursal), se atendió hasta más tarde de lo habitual.

En el caso puntual del Banco Nación, además de los problemas de escasez de efectivo generales del sistema bancario, una medida de fuerza gremial impidió el transporte de caudales. La Comisión Interna del Banco Nación había bloqueado la salida de blindados en reclamo de un plus de fin de año. Desde la sede de esa entidad ubicada en Bartolomé Mitre al 300 salen habitualmente blindados destinados a reabastecer a unas 120 de las 670 sucursales del banco y a entre 800 y 1.000 cajeros automáticos.

Sucursales involucradas

Esta situación, según voceros de esa entidad, comenzó hace tres días en varias sucursales y ayer afectó también al local de Liniers, luego de que el miércoles hubo problemas en Plaza Italia y Recoleta. «Estamos reclamando una gratificación para todo el personal del Banco Nación, similar a la que recibieron los del Ciudad, Provincia, Credicoop», dijo Raúl Fontana, delegado de la sección Capital. Estas entidades integran la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra). Según dijo Fontana, salvo los del Nación, los empleados de los bancos nucleados en Abappra cobraron un plus de fin de año de entre $ 500 y $ 700. «Nos tratan como trabajadores de segunda», se quejó Fontana.

Esta medida agrava el faltante de dinero -sobre todo en días de alta demanda como los de esta semana por un aumento del consumo navideño- tanto en las ventanillas como en cajeros automáticos. El delegado advirtió que, de no resolverse el conflicto, la escasez se prolongará durante todo el fin de semana y podría profundizarse también la próxima.

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