28 de agosto 2015 - 00:23

Jueces electorales, a la Corte con dura acordada

ENCUENTRO CON LORENZETTI TRAS CRISIS TUCUMANA

Ricardo Lorenzetti y María Servini de Cubría
Ricardo Lorenzetti y María Servini de Cubría
Los integrantes de la Cámara Nacional Electoral visitaron ayer a Ricardo Lorenzetti en la Corte Suprema para acercarle su acordada más reciente que incluye duros cuestionamientos al sistema electoral. La reunión coincidió con un momento de alta tensión por los escándalos del fin de semana en los comicios tucumanos. Los camaristas aseguraron que la Justicia Electoral no intervendrá en el formato de las votaciones y Lorenzetti señaló como una prioridad que dicha acordada se plantee ante el Congreso.

Si bien el encuentro transcurrió en reserva, el contenido que se conoció llevó tranquilidad al oficialismo que desde lo ocurrido en Tucumán teme por un fallo de la Cámara que modifique el tablero de los comicios. Es conocido el dato de que entornistas de Sergio Massa han cavilado sobre posibles planteos que se podrían formalizar contra la ley que regula las primarias. Por ahora no ha pasado de una idea, así como tampoco esa otra línea que el Frente Renovador agita en diversos ámbitos y que viene a proponer que en 60 días puede instalarse el sistema de boleta electrónica tal como funciona en la Capital.

El Gobierno está en alerta porque a los despachos principales ha llegado la percepción de que la Justicia Electoral podría definir, en un giro drástico, y como respuesta al descontrol tucumano, que en la elección presidencial se abran todas las urnas después de los comicios incluso si fuera necesario con la colaboración de efectivos de las fuerzas de seguridad.

Por eso la definición de los camaristas electorales Alberto Dalla Via y Santiago Corcuera, ayer en la Corte de que el sistema no será afectado por fallos judiciales brindó algún tipo de contención. Aún así los diagnósticos intercambiados en ese encuentro hablan de un panorama inquietante que ya los camaristas electorales señalaban desde principios de este año: los problemas del sistema de votación y el financiamiento de los partidos son los dos issues más ásperos que por estos días identifica la Justicia electoral.

En cuanto al primer aspecto, los jueces federales, que tienen la competencia electoral en las provincias, tuvieron un encuentro días antes de las primarias en el Banco Nación y allí se escucharon las primeras inquietudes sobre el control que podían tener las justicias provinciales sobre posibles fraudes. Tucumán confirmó los peores designios y enciende luces amarillas de cara a la próxima elección provincial que es Chaco, a fines de septiembre.

En la Corte hay una línea de pensamiento que avala la tesis de que la Justicia federal en materia electoral debería, en conjunto con las fuerzas de dicha jurisdicción, controlar las elecciones en todas las provincias por encima de las justicias locales. Esa idea también se ha escuchado en la Cámara, alguna vez.

Esta semana María Servini de Cubría relató, en encuentros para pocos, sucesos extraños en la primaria en tierra bonaerense, uno especialmente vinculado a un corte muy extraño de boletas (un registro fotográfico ponía en duda que decenas de cortes de boleta en una determinada mesa hayan sido efectuados por distintas personas) que fue detectado por fiscales de la izquierda pero que no pudieron plasmar en el juzgado de Laureano Durán porque superaron el límite de las 48 horas para efectuar planteos.

Anécdotas que, más allá de los vericuetos electorales, hacen crecer entre los magistrados la idea de que se deben efectuar profundas reformas tanto a la ley de partidos políticos como a la ley que regula las primarias, pero que en realidad es una gran encuesta. Un comentario cada vez más recurrente es el de entender que 535 partidos políticos es un número demasiado alto y que explica por sí solo uno de los principales problemas del actual sistema.

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