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Justicia italiana abrió causa por lavado contra el banco del Vaticano
Las oficinas que rodean San Pedro volvieron a ser ayer fuente de rumores en sordina. Benedicto XVI, quien había tratado de ordenar las cuentas de la Santa Sede, se ve sometido a un nuevo embate.
En el marco de la misma causa, la Fiscalía italiana dispuso también la incautación de 23 millones de euros (u$s 30 millones), depositados en una cuenta del banco Credito Artigiano SPA, conocido como banco del Vaticano, por supuestamente no respetar las normas contra el lavado de dinero.
La Justicia italiana sospecha que el banco emblema del Vaticano viene administrando, a través de cuentas anónimas, identificadas sólo con la sigla IOR, importantes sumas de dinero de oscura procedencia.
El caso, que conmovió ayer los círculos católicos de Roma, suscitó el recuerdo de la quiebra, en 1982, del Banco Ambrosiano, también manejado por el IOR.
A su vez, la investigación representa un nuevo problema político para Benedicto XVI, quien ha debido lidiar en los últimos años con las denuncias de pederastia por parte de sacerdotes, amén de presentar batallas en diversos planos de la religiosidad.
La Secretaría de Estado de la Santa Sede expresó ayer su «sorpresa» y «perplejidad» por la investigación, a la vez que manifestó su «máxima confianza» en los directivos del banco involucrados, el presidente Ettore Gotti Tedeschi, nombrado en 2009 (ver aparte), y el director general Paolo Cipriani.
«Me siento profundamente humillado y mortificado», aseguró Gotti Tedeschi al noticiero televisivo de la cadena pública RAI tras recalcar que «ha cumplido todas las indicaciones del Banco Central italiano».
Gotti Tedeschi, docente universitario de Ética de los Negocios (ver aparte), habría violado las normas antilavado al haber omitido informar los nombres de dos clientes que ingresaron hace unos días en el IOR 20 millones de euros y 3 millones de euros, respectivamente.
En el mismo sentido, el diario La Repubblica había informado el 1 de junio pasado que la Justicia ya tenía sospechas sobre el manejo del banco del Vaticano en 2004, cuando no habrían sido informados los titulares de movimientos por 180 millones de euros, antes de que en 2007 Italia adhiriera a las normas antilavado de la Unión Europea.
El embargo del dinero fue dispuesto ayer por la jueza romana Maria Teresa Covatta, a pedido de los fiscales Nello Rossi y del sustituto Stefano Rocco Fava. El IOR no está acusado directamente de lavado, sino de haber omitido el suministro de los datos requeridos.
El banco del Vaticano administra las cuentas de varias órdenes religiosas y de asociaciones católicas, y tiene algunas prerrogativas en cuanto a las normas financieras italianas.
Según la Santa Sede, los datos sobre las operaciones cuestionadas están disponibles en la oficina competente del Banco de Italia (Central). Se trata de «transferencias a través de entidades no italianas y que el destinatario es el mismo IOR», informó el Vaticano.
Pero, según los medios italianos, el IOR se disponía a transferir 20 millones de euros al banco alemán JP Morgan Frankfurt y a otras tres entidades, cuando saltó la alerta en la unidad de información financiera del Banco de Italia.
La omisión de la identidad del destinatario de los depósitos es penada hasta con tres años de cárcel y una multa de 50.000 euros.
Agencias ANSA, AFP y DPA


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