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Kecontento

Arrancó rapidito el partido. Lo positivo de River es que al acostumbrado control de la pelota le sumó mayor verticalidad. Pero igualmente el dominio del terreno era del granate. Tuvo la primera en un mano a mano que salvó Maidana en la línea.
-¡No cazamo un fulbo! ¡Nos tienen de acá para allá!
A los 34 minutos, cuando Marchesín sólo se había ensuciado el buzo con un remate de zurda de Cavenaghi -sí leyó bien, de zurda-, el Keko Villalva hizo una de otro planeta y se la dejó servida al Cavegol para abrir el marcador.
-¡Goooolll, goooolll!¡Qué golazooo! Ay, estoy mareado. ¡vieja, traeme un vaso de agua que me bajó la presión con el grito!¿Y qué querés si grito un gol de River cada 15 días che!¡Me agarran fuera de estado! ¡Jajajaja!
Lo tuvo Lanús en el inicio de la segunda etapa con un remate que pegó en el ángulo.
-¿Dónde prueban a los pibes de las inferiores de Lanús? ¿En una pista de atletismo? ¡Cómo corren mamita!
River comenzó a salir progresivamente hasta pararse bien para la contra. Lo tuvo a los 11 cuando el arquero desvió al córner un remate de Lanzini y un minuto después con Cavegol por arriba del travesaño. Hasta que a los 25 minutos, tras otra contra, el Keko la acarició a lo Trezeguet -perdonen la remembranza- y puso el 2 a 0 definitivo.
-¿Viste lo que hizo el enano? ¡Poderoso el chiquitín!
Ya había entrado Funes Mori para reforzar la parte defensiva y el pelado Silva en el granate.
-¡Uhhh, éste nos tiene de hijo! Qué manera de sufrir.
Después River estuvo más cerca del tercero que Lanús del descuento. Ganó un partido que parecía iba a perder.
-Perdimos tantos que debimos ganar, que este tiene doble sabor. Triple porque ¡el domingo, cueste lo que cueste, tenemos que ganar!


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