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Kirchner festejó atacando a la prensa y adversarios
Hacía tiempo que el Gobierno no lograba una convocatoria casi unánime de todos sus cuadros en un mismo salón. El lugar había sido elegido, en realidad, por el santafesino Agustín Rossi y el rionegrino Miguel Pichetto, organizadores originales de un brindis que terminó en acto cuasi presidencial en el salón principal del Palacio del Correo, que le sirvió a Kirchner para recordar los 43 años que su padre trabajó para esa empresa estatal. Casi todo el bloque oficialista de senadores y el de diputados estuvieron presentes. De hecho, la convocatoria era para reforzar lealtades, más cuando el Congreso está a 24 horas de aprobar casi todo el paquete de emergencia que pidió la Casa Rosada.
Mientras los mozos esperaban para servir las bebidas, Néstor Kirchner comenzó un discurso atacando, como hace tiempo no lo hacía, a «los intereses de la prensa que hoy escriben una cosa y mañana otra». Se quejó en el inicio por haberle cuestionado el no querer ocupar la presidencia del Partido Justicialista y luego criticarle su manejo de éste: «¿Por qué me tratan así, por qué no me dejan trabajar?», dijo. Todo el mensaje estuvo destinado a quienes abandonaron las filas del oficialismo en el Congreso (sin nombrarlo se refirió a Felipe Solá y a los diputados que no apoyaron la Resolución 125 ni las leyes recientes), a la oposición (que casi fue protagonista de su discurso) y a arengar a los legisladores y funcionarios para que siguieran apoyando al Gobierno.
El acto había comenzado con dudas en muchos de los participantes. Ni los diputados ni los senadores que habían sido convocados en un inicio para un brindis con Néstor Kirchner por el primer año del gobierno de su esposa sabían anoche cuál sería el mensaje del ex presidente. De hecho, ninguno de ellos entendía en qué se había transformado esa convocatoria.
Agustín Rossi, el primero en hablar, comenzó a interpretar el evento: «Imaginamos algo más de entrecasa para festejar el primer año de Cristina en el Gobierno», arrancó.
Después viró hacia lo que muchos pensaban: «Cuando un senador del oficialismo vota en contra del oficialismo parece que adquiere un baño de dignidad, de independencia. Poco se valora a los que creemos que en todo momento, pero sobre todo en las crisis, las salidas son colectivas».
Contención
Rossi también tuvo que contener a la tropa propia, en un día en que el bloque de diputados se preparaba para votar hoy el paquete anticrisis que incluye la moratoria impositiva, la regularización laboral y el blanqueo de fondos. «Les agradezco a todos los compañeros que nos están acompañando a veces con gestos de generosidad, muchas veces no encontrando todas las respuestas».
El festejo en Diputados, de todas formas, venía por otro lado: minutos antes habían convencido a Paola Spatola de votar la ley hoy junto con el oficialismo, un voto más que importante en medio de una sesión complicada, donde al oficialismo no le sobrarán legisladores.
Pichetto, sin conocer aún el mensaje de Kirchner, siguió por la misma línea: «Nos parece muy grave que algunos que hace poco estuvieron en las boletas al lado de la Presidente, hoy estén en posiciones contrarias... Aprovecho para decirle a la Presidente que todo el paquete económico lo vamos a votar mañana». Quedó claro en qué estaban pensando los presentes.
Lo escuchaban todos los ministros en un palco especial: Carlos Fernández, Alicia Kirchner, Graciela Ocaña, Sergio Massa, Carlos Tomada, Nilda Garré, Amado Boudou (jefe de la ANSES), Oscar Parrilli (el secretario general de la Presidencia, a quien Kirchner le recordó haber votado a favor de la creación de las AFJP en 1993 y luego lo perdonó), Rafael Follonier (a cargo del Área Presidencial) y Lino Barañao. Desde el estrado aplaudía Hugo Moyano, único sindicalista en ese puesto como vicepresidente de Consejo Nacional del PJ, ya que Armando Cavalieri, Héctor Recalde y Julio Piumatto se quedaron en un segundo puesto. También en primer lugar ubicaron a Daniel Scioli y Alberto Balestrini, seguidos de cerca entre las sillas por el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra; el de Vicente López, Enrique «Japonés» García; Alejandro Granados, intendente de Ezeiza; Eduardo Fellner, presidente de la Cámara de Diputados; Agustín Rossi; y Miguel Pichetto.
Funcionarios
En la platea se mezclaban funcionarios de todo tipo como Ginés González García, Juan Manuel Abal Medina, Gustavo López, Eduardo Sigal, el dueño de casa, Eduardo Di Cola; Gabriel Fucks; Juan Pablo Schiavi, y hasta invitados de la Ciudad como el diputado Diego Kravetz.
Hubo apariciones de otras épocas, como la de Mary Sánchez y la de Mabel Müller, piqueteros oficiales como Emilio Pérsico y Edgardo Depetri, que en las últimas semanas llamó la atención por algunas críticas.
Todos escucharon cuando Kirchner llamó a los medios: «Cuando uno de los nuestros tiene una diferencia con nosotros
-los radicales K, los demócratas cristianos, no voy a descalificar a ninguno porque sea disidente- es un héroe nacional. Cuando uno disiente con la oposición, es un traidor nacional. Señores editores, señores dueños de los medios: les pido objetividad. Saben lo que dicen, lo que escriben y lo que es cierto. Saben cómo se mueven estas cosas. Si la prensa recupera objetividad e independencia se avanzará más».
Y también cuando defendió las leyes que esperan para votarse hoy: «Con la ley de moratoria, las pymes van a poder acceder al mercado del crédito. En lo político: amor, paz, pero no hipocresía. Le decimos al pueblo argentino que nos ayuden, que vamos a dar todas las luchas que tengamos que dar. Vamos a construir una nueva victoria. Para los que dicen que no somos capaces de ganar en 2009, que vean que cuando se cree, cuando el pueblo sabe quiénes estuvieron al frente de sus batallas y sus reivindicaciones, nosotros vamos a poner el pecho. No vinimos a especular por un puñado de votos».


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