8 de abril 2009 - 00:00

Kirchner juguetea con factor Scioli: humorada o plan B

Daniel Scioli junto a Cristina y Néstor Kirchner ayer en La Matanza, antes de que el ex presidente instale, entre el juego y el ensayo, al gobernador como candidato.
Daniel Scioli junto a Cristina y Néstor Kirchner ayer en La Matanza, antes de que el ex presidente instale, entre el juego y el ensayo, al gobernador como candidato.
-Daniel, el peronismo es alegría, tenemos que sorprender. A mí me preguntaron quién era el mejor candidato y yo dije que eras vos.
-Pero Néstor, ¿ahora qué hago?
-Y... decí que lo estás pensando.
Néstor Kirchner apagó el celular y soltó una risa seseada. Feliz de su criatura, en Olivos el ex presidente se regodeó ayer a la tarde del temblor que generó su afirmación, en La Matanza, respecto de que la mejor oferta electoral del kirchnerismo es Daniel Scioli.
Transitó, siempre ambiguo, en la frontera sutil entre la humorada y el ensayo desesperado. A su lado, Sergio Massa y Florencio Randazzo, sus jefes de campaña, participaron del carnaval. En La Plata, en cambio, todo era intriga e incertidumbre.
El patagónico, en un relajado cruce con los noteros de CQC, dio ayer entidad a una hipótesis que hace rato figura en el cajón de arena de Olivos: convertir a Daniel Scioli en candidato a diputado con el argumento de plebiscitar su gestión como gobernador.
O, mejor dicho, para garantizarle al oficialismo una victoria que, con los números de hoy, no es segura con Kirchner como postulante. Dato: el patagónico reveló ayer que está apenas cinco puntos arriba de Francisco de Narváez. «Estamos 32 a 27», precisó.
El revuelo por el coqueteo con Scioli centralizó las rondas en el búnker K por donde pasaron ayer delegaciones de tres ciudades bonaerenses: Tandil, que encabezó Néstor Auza; Benito Juárez, comandada por Carlos Mosse, y Chascomús, por Norberto Fernandino.
Mosse, que se reconcilió con Kirchner y tiene con el patagónico un vínculo personal que construyó cuando le informaba, a diario, el estado de las cuentas, se atrevió a dejar de lado las humoradas y a pedir alguna precisión sobre las futuras postulaciones.
-Pará Néstor, hablemos un poco en serio. ¿Cuándo largás tu candidatura?
-Después de Semana Santa.
Coberturas
No hubo, esa vez, carcajada. Es más: Kirchner se lanzó a una extensa diatriba optimista sobre el panorama electoral, estimaciones sobre triunfos en las 16 provincias donde se vota el 28 de junio y datos sueltos respecto del panorama en Buenos Aires.
«Decile Sergio: contale que en Tigre ganamos por 20. Estamos 40 a 20», invocó el patagónico al jefe de Gabinete con quien, como relató este diario el lunes, recompuso su vínculo al punto de que lo convirtió, a la par de Randazzo, en jefe de campaña en la provincia.
Ese estado de empatía pudo tener algo que ver con el jugueteo de Kirchner con una hipotética candidatura de Scioli. Massa le escapa a la lista del FpV, pero es imaginativo para imaginar alternativas que no lo involucren. Por caso, la obvia de anotar al gobernador.
Pero lo hace, como Randazzo, sin culpa. Otros no. Alberto Balestrini se apuró, ayer a la tarde, en salir a gritar que el mejor candidato del PJ bonaerense «se llama Néstor Kirchner». ¿Por qué el vice y jefe partidario dijo eso cuando en Olivos pedían dejar correr la teoría?
Simple: el dibujo con Scioli candidato detonó versiones de que Balestrini querría quedarse con la gobernación, una remake de la novela Ruckauf-Solá en 2001. Tiene tanto olor a conspiración que Balestrini, para despegarse, se «inmoló» por Scioli.
Se trata, además, de una doble jugada: recuperar el centro de la escena y testear, para cualquier eventualidad, cómo puede percibirse la alternativa de que el gobernador se presente como candidato para plebiscitar su gestión. Hasta el lunes, Scioli decía que era un disparate.
Es más: con un inédito perfil político, anteanoche, el gobernador juntó a los diputados del FpV bonaerense para prometerles que los que no renueven «tendrán espacio» en su Gobierno y anunciar que se pondrá al frente de la campaña en la provincia.
Ayer quizá se arrepintió de esa afirmación cuando se enteró de las palabras de Kirchner y le volvió, como un déjà vu, la experiencia de diciembre de 2006, cuando se enteró por la prensa que sería candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires.
P.I.

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