13 de mayo 2009 - 00:00

Kirchner pierde pieza clave en Diputados

Mientras Néstor Kirchner sólo piensa en las elecciones del 28 de junio en términos de un plebiscito que ratifique el poder de su esposa hasta 2011, por debajo, en la Cámara de Diputados, ya se libra otra batalla por cómo se distribuirá el poder que mantenga el Gobierno en el Congreso. Y a esa guerra, las candidaturas testimoniales acaban de agregar otro conflicto: José María Díaz Bancalari, que acató la orden de Kirchner de sumarse a las listas como candidato a diputado bonaerense cuando aún le restan dos años para cumplir su actual mandato, ya anunció que renunciará al Congreso y ocupará el cargo para el que ahora se presentó.

Esa decisión modifica todo el escenario frente a la sucesión de la conducción del bloque kirchnerista. El kirchnerismo no sólo arriesga en esta elección la mayor cantidad de diputados que van a renovar sus cargos, sino que puede quedar acéfalo en su conducción.

El santafesino Agustín Rossi, actual presidente de la bancada kirchnerista, va como candidato en su provincia sin haber cerrado ningún acuerdo con Carlos Reutemann resistió todas las presiones que llegaron desde la residencia de Olivos para que retirara su lista. Tampoco hubo acercamientos finales entre los Kirchner y el ex corredor.

Ahora Rossi será el único representante del kirchnerismo en su provincia y la renovación de su banca aún es una incógnita. No es el único oficialista que pone en juego su lugar en Diputados. Carlos Kunkel, Dante Dovena, Carlos «Cuto» Moreno, entre otros de pura sangre kirchnerista, encontraron su lugar entre las gradas no testimoniales de la lista bonaerense que armó el ex presidente.

Incógnita

Pero aunque tengan garantizada la reelección no parece que alguno de ellos vaya a reemplazar a Rossi en la conducción del bloque, si el santafesino no consigue la renovación de su banca.

Hasta ahora, aparecía detrás de esa escena otro poder dentro del bloque K: los duhaldistas reconvertidos en kirchneristas acérrimos, allá por 2005, esperando subir en la estructura de conducción. En esa línea siempre estuvo Díaz Bancalari, que presidió la bancada PJ hasta la llegada de Kirchner a la Presidencia y luego partió al bloque Peronista Federal desde donde primero defendió a Eduardo Duhalde y luego a los Kirchner hasta que esa suerte de purgatorio terminó con la absolución y el permiso para fundirse definitivamente en el Frente para la Victoria en 2007.

Esos vaivenes, de todas formas, no le impidieron disfrutar de algunas mieles del poder, como haber tenido el récord de no faltar a un solo viaje presidencial al exterior.

Dentro de ese grupo siempre se ubicó otra pieza clave del bloque oficialista: Graciela Camaño, armadora de sesiones y negociadora del kirchnerismo, inclusive cuando aún no había sellado su vuelta al oficialismo.

Pero ahora ese back up de conducción que suponía Díaz Bancalari, para el caso que Rossi no consiga la reelección parece haber quedado en la nada. Si el nicoleño asume como diputado provincial, le será difícil al Gobierno rearmar la estructura que, de por sí, quedará dañada en número después de las elecciones.

Los propios kirchneristas creen que en la provincia de Buenos Aires el Gobierno conseguirá unos 15 diputados, de los 21 que pone en juego. Ese resultado sumado a las bajas que sufrirá en otras provincias ponen al bloque oficial en unos 100 integrantes, muy lejos de los 140 que supo sumar con aliados cuando Cristina de Kirchner ganó la Presidencia.

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