7 de abril 2009 - 00:00

Kiss: mucho ruido y pocos pollitos

Lo imperfecto está vivo: la banda de veteranos cara pintada satisfizo a sus fans con mucho estruendo.
Lo imperfecto está vivo: la banda de veteranos cara pintada satisfizo a sus fans con mucho estruendo.
Actuación de Kiss. Paul Stanley (guitarra, voz), Gene Simmons (bajo, voz), Tommy Thayer (guitarra), Eric Singer (bateria, voz). Estadio River, domingo 5 de abril.

En su tercera visita a la Argentina, Kiss sonó más fuerte que nunca. De hecho, probablemente ninguna banda haya sonado tan fuerte como Kiss el domingo pasado. Los graves surgidos del bajo de Gene Simmons o la batería de Eric Singer se sentían físicamente como si fueran el anuncio de un movimiento sísmico (provocando que las cámaras de video temblaran o las pantallas gigantes se tildaran intermitentemente).

Estos detalles que en teoría podrían considerarse defectos técnicos, en la práctica fueron percibidos como una cualidad de este show memorable en el que Kiss revivió el repertorio del disco en vivo «Alive», que en 1975 los convirtió en la leyenda del rock que todos conocemos. Entre 1974 y 1975, Kiss grabó tres grandes discos de estudio pero, claro, escuchando sus grabaciones nadie podía reparar demasiado en sus caras pintadas. En sus conciertos era otra cosa, y por eso la explosión del fenómeno Kiss se oficializó en 1975, con el LP «Alive», firme candidato a uno de los mejores discos en vivo de la historia del rock -ademas de un éxito comercial que llegó a convertirse en cuádruple platino.

Igual que aquel disco, el show de Kiss en River comenzó con dos temas demoledores, «Deuce» y «Strutter». Y a lo largo de la noche aparecerían «Hotter Than Hell», «Nothing To Lose», «Let Me Go Rock And Roll» y hasta «Parasite» (tema del guitarrista original Ace Freheley, reemplazado ahora por el eficaz Tommy Thayer), y todos dejaron claro la necesidad de Gene Simmons y Paul Stanley -los padres de la criatura- de revivir su primer y más importante momento de gloria.

Durante unos 90 minutos de show, estos íconos de la cultura pop no se apartaron casi nada del concepto, sin modificarlo con el agregado de ningún tema posterior a 1975. Mucho más interesante aun, se atrevieron a ir más atrás, empezando por el prólogo del show, un tema de The Who, «Won't Get Fooled Again», -que sonó como fondo de un telón con el nombre Kiss en letras gigantes anunciando que el acontecimiento principal estaba por comenzar.

Bien promediado el concierto, Paul Stanley imitaba a Roger Daltrey revoleando el micróofono, y golpeando su guitarra contra el suelo al estilo Pete Townshend (y toda la guitarra sintetizada del tema ya mencionado de Who sirvió de improvisación durante uno de los bises, «Lick It Up»). Stanley y Simmons también alargaron temas remedando a Led Zeppelin, y como para dejar las cosas claras se burló de sí mismo en un gag donde no podía dejar de interpretar «Escalera al cielo».

Una vez empezados los generosos bises, la idea de repetir «Alive» se dejó de lado para tocar temas de otros discos. Más allá del clásico «I Was Made For Love You», lo mejor fue «Love Gun», con Paul Stanley, «volando» desde el escenario hasta la torre de sonido en medio del estadio. Antes la batería de Eric Singer se elevó sobre unas cascadas en un solo -menos destacable que su contundente aporte a cada tema-, la guitarra de Tommy Thayer disparó rayos y centellas, y el demoníaco Simmons escupió sangre y pretendio volar, aunque sólo pudo levitar un poco sobre el suelo debido a un evidente problema técnico.

También faltaron los pollitos míticos y algunas ausencias reales como «Firehouse» (tema clave del disco «Alive») y otros hits importantes en la historia de estos superhéroes del rock, como «Beth», «Calling Dr Love», «Shock Me» o «Do You Love Me». Pero el «Rock and Roll all Nite» de antes de los bises y el «Detroit Rock Cty» seguido de un festival de fuegos artificiales no dejó a nadie insatisfecho. A 35 años de su decisión de ocultarse detrás del maquillaje para convertirse en héroes del rock, Kiss demostró una vez más que lo imperfecto está vivo. O mejor dicho, Alive.

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