Hace cinco días, más del 80% de los acreedores de la empresa dieron el "sí a este plan, por el que la firma se centrará en la impresión comercial y de envases y pondrá fin así a su larga historia de productos fotográficos.
Kodak espera salir oficialmente de la suspensión de pagos el próximo 3 de septiembre y lo hará como una empresa con unos 8.500 empleados, la mitad de los 17.000 con los que contaba cuando decidió acogerse a la bancarrota en enero de 2012.
Entonces la empresa cargaba sobre sus hombros con una deuda acumulada de u$s 6.800 millones, pero este plan recorta en unos 4.100 millones esas obligaciones tras la venta de 1.100 patentes tecnológicas y la salida de los negocios de las cámaras fotográficas y la digitalización de imágenes.
La nueva Kodak "será una compañía muy diferente de la que está en el imaginario popular y muy diferente de la que se declaró en suspensión de pagos", aseguró ayer el abogado de la empresa Andrew Dietderich, durante la audiencia.
| Agencia EFE |


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