Si hoy no cambiase nada estaríamos anotando la segunda mayor suba semanal en poco más de un año. Pregunta: ¿hay algún motivo para justificar esto, más allá del 15% que perdió el Dow en las cuatro semanas previas? Obviamente tenemos sólo el interrogante y no la respuesta, pero aun cuando la cuestión pueda parecer relevante, dudamos mucho que lo sea para los tiempos que corren. No importa el signo político, edad o sexo, la mayoría de los norteamericanos creen que la mejor inversión de largo plazo es el oro (34%, pensar que un año atrás ni hubiera figurado en la lista), mucho más atrás vienen los que apuestan por las propiedades (19%), acciones (17%), depósitos bancarios (14%) y al final, los títulos de renta fija (10%). Nueve años atrás el 50% de la gente optaba por las propiedades, el 18% por acciones, el 16% por los bancos y el 13% por los bonos, mientras que en 2007 los ladrillos eran preferidos por el 37% del público, las acciones por el 31%, los bancos por el 18% y los bonos por el 10%. Volviendo a los tiempos que corren, Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008 y vate favorito de los políticos demócratas y progres, viene insistiendo con la idea de que una guerra ficticia contra los alienígenas sería el mejor y tal vez el único medio para estimular/inflacionar la economía, seguramente porque no es ni aconsejable ni políticamente correcto hacerlo contra algún otro país de la tierra. Sin entrar en otras consideraciones, lo de Krugman refleja la idea de que la política monetaria clásica hoy es inútil y que la gente de la Fed debe extremar su fantasía para encontrar algún instrumento que realmente impulse el crecimiento económico. El 1,51% que cedió ayer el Dow al cerrar en 11.149,98 puntos fue simplemente un reflejo de prudencia y los u$s 5.000 millones que le prestó Buffet al BofA al 6%, fueron otra jugada del maestro que en los primeros minutos de la rueda confundió al mercado.
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