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La Argentina, campo de batalla de narcos colombianos
Trasladan el cuerpo del joven colombiano asesinado de entre 12 y 13 balazos disparados por dos motociclistas en la localidad bonaerense de San Fernando.
Junto a uno de sus acompañantes eligió tomar aire y disfrutar del día en la puerta del comercio mientras el resto averiguaba información para la compra de una pequeña embarcación. El ruido del motor de una moto rompió la calma del lugar. Un grito fuerte lo hizo voltear: «¡Juan Sebastián!».
Pero apenas intentó mirar, un hombre le disparó a quemarropa con una 9 milímetros.
La historia impacta, pero ya no sorprende. Otro colombiano asesinado.
Las primeras investigaciones, descartado el robo, ya vinculan el hecho a un posible «ajuste de cuentas» que podría haber sido consumado por sicarios.
La modalidad con que fue cometido el hecho guarda estrecha relación con el asesinato de dos colombianos en el estacionamiento del shopping Unicenter, de Martínez, el 24 de julio del año pasado.
Rematados
Al igual que en el crimen de ayer, el asesino remató en aquel caso de dos tiros por la espalda a cada uno y fue recogido del lugar por un cómplice que conducía una moto de alta cilindrada.
El hecho terminó siendo un eslabón que concluyó con el triple crimen de General Rodríguez, donde fueron asesinados tres empresarios: Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, involucrados en el tráfico de la efedrina. Caso por el cual se allanaron laboratorios clandestinos y farmacias.
La sucesión de estos hechos y la impunidad con la que se producen hacen pensar que la Argentina es un campo de batalla de bandas de narcotraficantes.
Los hechos de ayer fueron los siguientes:
Juan Sebastián Ramírez, junto a su padre, su hermano y otras dos personas -también colombianas- se encontraba comprando en un comercio ubicado en avenida Del Libertador 2900, en la intersección con la calle Cordero.
Alrededor de las 16.30, Ramírez arribó al local junto a sus familiares a bordo de una camioneta Volkswagen Touareg para averiguar el precio de un bote semirrígido en un local de motonáutica.
Ramírez y uno de los acompañantes se quedaron en la puerta del comercio sentados en un banco y mientras sus familiares estaban dentro, respondió al grito de su nombre desde la calle por un hombre que se encontraba a bordo de una motocicleta de alta cilindrada manejada por otra persona.
Al levantar la vista y sin mediar palabra, uno de los individuos extrajo una pistola 9 milímetros y le disparó. Los peritos científicos encontraron entre 12 y 13 vainas servidas en la escena del crimen; tres de los tiros fueron realizados con la víctima ya en el piso.
Los investigadores consultados destacaron la saña con la que fue cometido el crimen, y ésa es la principal vinculación con un «ajuste de cuentas» entre carteles de droga colombianos que se disputan la venta de estupefacientes en la Argentina.
La investigación quedó a cargo de los fiscales de San Fernando Diego Onorati y Luis Angelini, quienes tomarán declaración a los testigos con el fin de elaborar un identikit de los homicidas.
El jefe de la superintendencia de Seguridad Norte, Salvador Baratta, precisó que la familia Ramírez dijo dedicarse al negocio de la madera y que está «de visita» en la Argentina desde hace siete meses.
Otro investigador reveló que los colombianos viven a bordo de un yate amarrado en Puerto Madero, y que por ese motivo estaban interesados en comprar el semirrígido.
El caso llamó la atención a los investigadores del doble crimen de narcos colombianos registrado en el estacionamiento del shopping Unicenter de Martínez. La similitud de ambos casos llevó a que el fiscal de Martínez, Diego Grau, a cargo de la investigación del doble crimen de los colombianos Héctor «Monoteto» Duque y Jorge Quintero, solicitara información a sus colegas Onorati y Angelini para determinar si hay una vinculación directa.
Baratta, por su parte, explicó que en este hecho «hay un paralelo con el caso de Unicenter. Indudablemente, es muy parecida la modalidad».
«Sin lugar a duda, actuaron de forma certera. Éstos, indudablemente, vinieron directamente a ajusticiar a este sujeto. Descartamos de plano el intento de robo. Ahora vamos a ir viendo los negocios de esta persona y los problemas que podría llegar a tener», afirmó el superintendente.
«Estamos trabajando sobre lo que puede ser un identikit. Ahora vamos a tratar de desatar este nudo», concluyó Baratta.
En el lugar del hecho, además del fiscal Onorati, estuvo presente Paul Starc, subsecretario de Seguridad bonaerense, quien alertó a Migraciones para que vigilen las fronteras del país, con el fin de evitar que se fuguen los homicidas.


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