12 de enero 2016 - 00:00

La baja de ventas por la crisis china no afectó cotizaciones

Mientras la demanda ha mermado, los artistas chinos mantienen su cotización en el concierto mundial; hay 17 en el ranking de los 50 más caros del planeta, entre ellos Jia Aili (arriba su obra “Sin título”).
Mientras la demanda ha mermado, los artistas chinos mantienen su cotización en el concierto mundial; hay 17 en el ranking de los 50 más caros del planeta, entre ellos Jia Aili (arriba su obra “Sin título”).
La incertidumbre económica en China del año que finalizó, provocada por las sucesivas devaluaciones, más la noticia de las reservas perdidas en los últimos años (aun antes del derrumbe bursátil de estos días que se extendió a todas las Bolsas del mundo) fue sólo una de las variables de la contracción en las ventas de arte contemporáneo en el gigante asiático.

Pese al inicio de operaciones de las casas Artcurial de Francia y Phillips de EE.UU., que desembarcaron este año en esa capital financiera con ventas más modestas que sus rivales británicas, el crecimiento que tuvo la cantidad de subastas realizadas, no fue bien acompañado por las cifras como se esperaba por el incremento de la actividad, especialmente en Hong Kong, la ciudad que concentra la mayor parte del total de ventas en subastas, una primacía que se afianzó durante el último año, probablemente por ser el punto de ventas más internacional de China, contrariamente a Pekín y Shanghái, donde se observa mayor concentración de compradores locales.

Vale aclarar que la desaceleración no fue sólo provocada por el derrumbe financiero, sino que en gran medida afectó fuertemente a los compradores locales como consecuencia de la lucha que el presidente Xi Jinping emprendió contra la corrupción, y que paralizó temporalmente las ventas de bienes de lujo y de obras y objetos de arte, ya que una gran parte de la población rica del país se abstuvo de hacer adquisiciones "extravagantes".

Las cifras de ventas de otoño en Christie's fueron 16% menores a las de la misma época de 2014, según dice el informe anual de arte contemporáneo de Art Market Insight, que añade que la contracción del mercado chino en 2015 fue de 36,9%, con una facturación de 542 millones de dólares frente a 860 millones del año anterior,.lo que hace que muchos operadores sean escépticos respecto a las perspectivas para 2016,

Además de todo esto, se suma -según el estudio- un fuerte aumento en los porcentajes de obras no vendidas que ha pasado del 24% al 31% en un año, lo que aunque signifique un retroceso real no es alarmante si consideramos que dicha tasa en los EE.UU. es del 28%, en el Reino Unido del 38% y en Francia del 56%.

Sin embargo, mientras la demanda ha mermado, los artistas chinos mantienen su nivel de cotización dentro del concierto mundial: Hay 17 en el ranking de los 50 más caros del planeta. La primera conclusión es que, a pesar de su desaceleración, el mercado chino sigue siendo un protagonista central, ya que tiene el 21% de la facturación total mundial, mientras el 39% es para los artistas norteamericanos, y el 40 % restante se divide entre los del resto del mundo, encabezados por los europeos.

Pese a la multiplicidad de factores, no puede obviarse que esta contracción acompañe los porcentajes de la evolución -o mas bien involución- de lo sucedido en el mercado de valores.

La pregunta es, como siempre en estos casos, qué pasará con la rentabilidad del arte en estos tiempos de crisis. Y la respuesta puede ser que basta con leer los índices del informe del año anterior, que revelan lo que ocurrió cuando después del boom de 2010 / 2011, las cifras de los totales de ventas comenzaron a caer, pero sólo para recuperarse en los dos años siguientes, cuando el mercado se repuso hasta llegar a las excelentes marcas de 2014.

En un mercado financiero mundial tan volátil, donde acciones, bonos o fondos que requieren de un seguimiento constante de los inversores o sus agentes para que la rentabilidad sea positiva, y aunque las obras de arte tengan menos liquidez en algunos casos, siempre poseen la enorme ventaja de que permanecen inmutables ante nuestros ojos, mientras otros activos se diluyen en los vaivenes de un mercado enloquecido y su contemplación puede aliviar el stress que por estos días provocan otros activos.

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