13 de mayo 2009 - 00:00

La bolsa de la feria

-«No había cerrado la Feria del Libro, el lunes por la tarde, que ya llamaban de los medios ansiosos por saber cuánta gente había concurrido. Hay una pasión por la numerología que, como se sabe, no es ciencia exacta ni parte de las matemáticas. Yo terminaba diciendo que habíamos pasado el millón de visitantes, pero no tanto como el año anterior, daba cifras posibles y se quedaban contentos. Tirábamos un idea más que provisoria porque no contabilizábamos la gente asistente a los actos, que en muchos casos fueron multitudinarios, y que venia invitada. En realidad recién en quince días podremos saber en forma certera la cantidad de asistentes. De cualquier manera podemos adelantar que tuvimos 7 por ciento menos que en 2008. Pero parecería que los que no vinieron fueron lo que habitualmente no compran porque si bien hubo menos gente hubo más ventas. En eso no a todos los stands le fue igual. A las grandes editoriales, como Sudamericana, Planeta, Ediciones B, les fue de bien a muy bien, en tanto que a las chicas, las independientes, las que editan en pequeñas cantidades no les fue tan bien. Nos jugaron en contra la cantidad de días lindos que hicieron que la gente saliera; cuando llueve viene más gente a la Feria. Y después estuvo el tema de la crisis, el temor de la gente a gastar. El balance final fue bueno, porque la mayoría de los expositores tuvo ventas que la mayoría no esperaba». Palabras de Carlos Alberto Pazos, Secretario del Consejo de la organizadora Fundación El Libro, a este diario.

- Los datos fueron corroborados por José Luis Retes en el stand de su librería, Dickens, dedicada a ofertas de calidad: «La Feria fue un reflejo de mucho de lo que ocurre fuera. Están los que tuvieron ventas un 20 por ciento por encima, las grandes editoriales que cuenta con best sellers como «Papeles inesperados» de Cortázar, los de Stephanie Meyer «Crepúsculo», «Luna Nueva» y «Eclipse», «Argentina, con pecado concebida» de Andahazi, «El Secreto» de Rhonda Byrnes, «Angeles y demonios» de Dan Brown, los libros de historia de Pacho O'Donnell, «Combustible espiritual» de Ari Paluch, etc. Estuvieron los que empardaron, como en nuestro caso, estando igual que el año anterior, que fue muy bueno, nos ayudó que muchos visitantes vinieron en busca de ofertas y nosotros las teníamos. Diría que estuvimos un poco más arriba en dinero, los libros están más caros, y un poco más abajo en ventas, esto les pasó a muchos otros. Después estuvieron los que ni siquiera equilibraron los gastos, que ni siquiera alcanzaron a estar un 10 por ciento por debajo de lo que se vendió el año anterior. Hubo días de euforia, como cuando se entró gratis, el 1 de mayo, y los días finales, con mucha gente que venía directamente a comprar».

- Para Horacio García, Presidente de la Fundación el libro, «además de haber habido un poco menos de gente, se sintió la falta de los que solían llegar de Chile, del Uruguay, de Paraguay, y también de los que en los fines de semana venían de las provincias. Tuvimos poca gente los primeros días, la primera semana. Hay que buscar nuevas ideas para empezar con más fuerza, con más convocatoria. Si bien algunos dicen que les fue mal, en general los expositores sostienen que subieron en ventas. Están los eufóricos, como ocurrió con un directivo de Sudamericana, que dice que ellos vendieron un 20 por ciento más en libros, con un 40 por ciento más en facturación. Lo que es evidente es que si nos comparamos con lo que sucede en los shoppings, no nos fue mal. Yo creo que la gente sostiene a la Feria, que para muchos es su encuentro anual con los libros. Ahora nos toca planear como será la Feria del Bicentenario, todo un desafío».

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