30 de abril 2014 - 00:00

La bolsa de la feria

J.M. Coetzee y Paul Auster, en el “acto” que vienen representando en otros sitios y ahora trajeron a la Feria del Libro de Buenos Aires. Pérez-Reverte explicó su fórmula para resistir a la vejez.
J.M. Coetzee y Paul Auster, en el “acto” que vienen representando en otros sitios y ahora trajeron a la Feria del Libro de Buenos Aires. Pérez-Reverte explicó su fórmula para resistir a la vejez.
"La Feria del Libro comenzó mejor que el año pasado" es el comentario que circula con asiduidad entre los expositores, participantes de los stands y libreros. Consideran que por lo general esto se debió al fuerte empuje que dieron las presentaciones de los escritores J.M. Coetzee y Paul Auster en la Sala Jorge Luis Borges, y al día siguiente la charla que dio en esa misma sala el novelista español Arturo Pérez-Reverte. "Creo que el espíritu de Borges debe haberle dado un toque de suerte a ese lugar", susurró entre sonrisas Paola Lucantis, que conduce la Sala de Prensa.

• Algunas personas podrían sentirse dadas a considerar que la charla entre el sudafricano Premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee (apellido que se aprendió a pronunciar "Kutzii", acaso porque su orígenes se remontan a pioneros holandeses en tierras africanas) y el estadounidense Paul Auster fue algo incomprensible. Leyeron las cartas que se cruzaron tiempo atrás, se levantaron, se despidieron del público con un gesto, y se retiraron. Nada más. El estupor fue mayor aún para quienes habían leído hace unos dos años el libro que reúne el cruce de cartas que habían mantenido entre 2008 y 2010 Coetzee y Auster , titulado "Aquí y ahora", carteo que habían emprendido con el proyecto común de "sacarse chispas el uno al otro". Para los lectores de ese libro, ¿sólo les importó el recuerdo, conocer cómo las palabras leídas eran dichas por los dos grandes escritores? Y los que no habían leído esos textos ¿podían sentir que lo escrito en el pasado por esos autores tenía actualidad, se volvía presente y teatral? ¿Qué tenían de permanente cuestiones momentáneas como las de una carta nacidas de circunstancias triviales como el repetido encuentro de Auster con Charlton Heston de quien detestaba su "hedionda ideología" y que fuera el Presidente de la Asociación Nacional del Rifle de EE.UU.? ¿Era sólo la posibilidad de poner en evidencia que su teoria de la fuerza del azar y la casualidad operaba en sí mismo? ¿Alguien, que lo hubeira leído, no podía prever que la actitud declaradamente política sería la de Auster, en tanto que la filosóficamente moral y hasta metafísica sería la de Coetzee? ¿Era sólo el encanto de la presencia, de la voz, de esos extraordinarios narradores el que había llevado a que más de mil personas se reunieran en esa sala a escucharlos? Las palabras de Coetzee del propósito de esas cartas, la intencionada forma de hablar, permitió advertir, al pasar, que realmente las cartas daban evidencia concreta que había habido "chispas entre ellos".

En el escenario de pronto fue el enfrentamiento entre dos tipos de escritor. Paul Auster es el de aquel que además de escribir ficciones, ensayos y poemas, hace cine, y hasta ha sido actor. Se mostró movedizo, hasta mediático. Se molestó cuando se superponía la voz de la traductora a la suya, se levantó y fue a tratar de ayudar a arreglar el asunto. Volvió y decidió que ahora la lectura, que en su caso por momentos tuvo gestos de actuación, podía continuar, y cuando leía Coetzee lo miraba como siguiendo cada palabra. En tanto John Maxwell Coetzee se mantuvo en la actitud del intelectual de la mayor profundidad, del indudable Premio Nobel. Se comportaba de un modo que se podría considerar típicamente británico, o mejor en la conducta que los británicos llaman "stiff", que es algo así como serio, rígido, distante, concentrado.

• Poco a poco en la lectura se iba viendo los cruces entre el estadounidense y el sudafricano. La rivalidad de un Coetzee que no se permitía haber aceptado alguna vez un empate al ajedrez (y por tanto tampoco en un diálogo epistolar), con juguetona modestia se refirió muy al pasar sobre que uno de los placeres de la competencia era derrotar al que está del otro lado. Recordó que toda derrota es vergonzosa. Y que eso tiene poca importancia si se trata de un desconocido que no volveremos a ver (y no, claro, se podía sospechar, si se trata de un amigo como Auster).

A veces el enfrentamiento, ceremonioso y discreto, se ponía en evidencia al pasar la palabra de uno a otro. Coetzee se detuvo a reflexionar sobre el sentido de los nombres, la función del significante, y ese significante que en el caso de algo tan arbitrario como el nombre propio, dijo haciendo un homenaje a palabras de Borges, su real y profundo sentido sólo se descubre al final de la vida. Sabemos qué ha significado nuestro nombre al morir. A eso Auster le contestó con un dicho talmúdico, y recordando que en la Biblia se dice que Adán, en su inocencia edénica, dio a las cosas, al verlas por primera vez, no un nombre arbitrario sino aquel que le correspondía.

• Al día siguiente la amplitud de la Sala Borges fue cubierta por otras mil personas que se dedicaron a escuchar cómo el siempre combativo Arturo Pérez-Reverte se dedicaba a lanzar sarcasmos sobre los escritores que se dedican a la vida social, a concurrir a reuniones entre literatos, en vez de dedicarse a escribir, a cuestionar a los que pontifican tonterías auspiciados por su lugar en la seguridad de estar en puestos mediáticos. Sostuvo que las nuevas tecnologías llevan a la chatura cultural, y pertenecen a una generación de la que él ya no participa, porque para ellos "el mundo de los libros y las bibliotecas está llegando a su fin". Con un tono melancólico, algo hoy poco creíble en un hombre de apenas 62 años, explicó que el seguir escribiendo es su forma de resistencia frente a la vejez.

La Feria está en marcha. A pesar de que se inició a fin de mes la gente concurrió durante el fin de semana y compró libros. El lunes y martes la concurrencia fue reducida, y la Feria solo estuvo poblada por contingentes estudiantiles por la tarde. Es sabido que tiende a crecer en cantidad de visitantes a medida que pasan los días. Veremos.

Dejá tu comentario