9 de octubre 2013 - 00:00

La caída

Máximo Kirchner
Máximo Kirchner
El principio de todo, el golpe, fue objeto de curiosidades y múltiples versiones. El relato oficial lo dató el 12 de agosto, pero la información que circuló en el seno del kirchnerismo difiere con el parte oficial.

Esa novela precisa que Cristina de Kirchner se golpeó la cabeza el viernes 9 de agosto, antes de bajar del Tango 01 en Río Gallegos. No fue un mareo sino un descuido: la Presidente se preparaba para descender y cargaba obsequios para Néstor Iván, su único nieto, hijo de Máximo Kirchner, cuando tropezó y rodó. El golpe mereció un estudio. Se le realizó una tomografía en una clínica privada de Río Gallegos, Santa Cruz, que certificó que no había heridas internas ni hematomas. Luego del análisis, el episodio quedó en el olvido.

La semana pasada, la Presidente suspendió su viaje al sur para someterse a estudios de rutina en la Fundación Favaloro. La razón: una arritmia que la aqueja desde el episodio de la tiroides. Según se indicó, la arritmia sería un efecto colateral relativamente usual en casos de tratamientos sobre la glándula tiroidea.

El sábado, Cristina ingresó a la Fundación Favaloro para realizarse esos exámenes, que no arrojaron ninguna anomalía. Ante la consulta respecto de otros malestares, comentó las cefaleas frecuentes y relató que había sufrido un golpe, a principios de agosto, pero que se realizó un estudio que detalló que estaba todo normal.

Por prevención se le realizó una resonancia y se detectó el hematoma subdural. Por esa razón, la internación en la Fundación se estiró el sábado durante nueve horas. Entre el reposo y la intervención para drenar el hematoma se optó por el reposo. Pero el domingo tuvo un cuadro de alerta y el lunes se internó ya con la decisión de operarse.