9 de diciembre 2011 - 00:00

La caldera del diablo

La caldera del diablo
... Y el Merval, evitando las llamas, lo vio desde afuera aunque multiplicando la expresión de espanto: ante lo que deba reflejar en su vuelta al circuito del lunes.

Una muestra de ello resultó el devenir de acciones argentinas en Nueva York y donde los papeles que son clave del índice local, acusaron rebajas de nota. De algo más del 1%, hasta más allá del 5%, resultaba la erosión en tales cotizaciones. Acompañando al fuerte descender de todos los europeos, la mayor parte superando el 2% de caída. Y también del Dow Jones, que la estuvo peleando con sus recursos de todo tipo (hasta los figurados), pero que terminó en el 1,6% de desmejora. El Bovespa se movió como europeo, copiando también un 2% de derrape y en toda la línea bursátil global: se estuvo dentro de una real «caldera del diablo». La que puede estar representada por las indecisiones de la «cumbre», la solicitud de requerir mayor rigor en las economías (de parte del Banco Europeo). Y sumándose a ello que ya los que resultaban locomotoras de reserva, especialmente China, también acusan recibo de una zona global que tiene todo el perfil: de las recesiones.

A menos que apareciera en la madrugada de hoy alguna carta salvadora, o que se pueda extraer un «comodín», la suerte también estará echada para el remate de la semana. De producirse la doble caída externa, el reinicio del lunes nos hallaría casi en la obligación de precios del Merval siendo la variable de ajuste respecto de las dos jornadas que pudieron evitarse. La salvación estaría dada por un cambio drástico afuera, que diluyera tal obligación. Con lo cual, habrá sido el gran éxito de no participar en la «caldera». La Bolsa, con amianto.

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