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La campaña desciende a las cloacas en Brasil
El candidato opositor a la presidencia de Brasil, José Serra, recibió un golpe en la cabeza al quedar en medio de un enfrentamiento entre militantes de su partido y del oficialismo. «El estilo PT es el de las tropas de asalto nazis», exageró luego.
«Es la campaña de más bajo nivel de la historia», declaró Lula en defensa de la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, de quien dijo que es víctima de una continua «difamación» por parte del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que postula para la Presidencia a José Serra.
Lula reaccionó así durante un acto celebrado a las puertas del palacio presidencial de Planalto, en el que fue consultado sobre informaciones publicadas por la prensa local, que vinculan a allegados a Rousseff a la violación de cuentas bancarias y fiscales de algunos líderes del PSDB y de una hija de Serra.
Esas sospechas, que el diario Folha de Sao Paulo atribuyó a la Policía Federal, se suman a un escándalo de tráfico de influencias que hace un mes obligó a dimitir a la jefa de gabinete Erenice Guerra, ex mano derecha y sucesora de Dilma.
«Eso no se puede tomar en serio», porque es «tal la cantidad de noticias, denuncias y acusaciones que, sinceramente, un presidente de la República no puede tomarlas en serio», declaró Lula, quien inmediatamente pasó al contraataque y denunció una supuesta campaña telefónica dirigida a «difamar» a Rousseff.
Según el mandatario, el caso está en manos de la Policía Federal y se trata de una «campaña difamatoria» en la que se dicen «cosas» contra la candidata que él, en toda su vida política, «jamás» tuvo «coraje de decir de algún adversario».
La semana pasada Rousseff se vio obligada a responder y negar algunos rumores según los cuales se propone avanzar en favor de la legalización del aborto y del matrimonio homosexual, que le generaron virulentas críticas de sectores religiosos. Un periodista llegó incluso a preguntarle si era homosexual.
Lula insinuó que el PSDB podría estar detrás del caso y señaló que «es una campaña difamatoria que jamás podría ser aceptada por ningún hombre o mujer democráticos».
Rousseff, quien se impuso en la primera vuelta del pasado día 3 con un 46,9%, frente al 32,6% de Serra, también se hizo cargo de su propia defensa y se dijo víctima de una «campaña de odio», a la que aseguró vencerá «con el amor del pueblo».
Insinuó además que los «ataques» responden a que es la primera mujer con reales posibilidades de llegar a la presidencia de Brasil.
«Pero por ser mujer no me podré equivocar, porque si no dirán que la mujer es incompetente y no sirve para gobernar», declaró en un acto celebrado ayer en Brasilia, donde recibió respaldo de sectores del Partido Verde (PV), que le aportarían votos clave.
Casi al mismo tiempo, seguidores del PSDB que acompañaban a Serra en una marcha por Campo Grande, una ciudad vecina a Río de Janeiro, protagonizaron algunos incidentes sin mayores consecuencias con militantes del PT.
Según testigos, hubo algunos golpes y fueron arrojados algunos objetos livianos, como un pequeño tubo de cartón que impactó a Serra en la cabeza.
Agencias EFE, ANSA, DPA y AFP


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