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La CAP, el mensaje K para frenar a Scioli
Sergio Urribarri
Daniel Scioli, blanco móvil de esa avanzada, no pataleó. Cuando Carlos Zannini le alcanzó la lista de los integrantes, ni se inmutó. «Lo pidió la Presidente, nosotros la acompañamos» dijo y luego, ante el pleno de consejeros, leyó la nómina de miembros.
El siguiente paso está en veremos. «Movieron las blancas, ahora le toca a las negras», dijo, anoche, un dirigente que participa de las resoluciones partidarias, en referencia a que la CAP se convirtió en una herramienta para, si es necesario, disciplinar a rebeldes.
Por eso, su integración es la que es: los gobernadores Sergio Urribarri, Jorge Capitanich, Lucía Corpacci, José Luis Gioja y Juan Manuel Urtubey fueron los elegidos por la Presidente para expresar su menú de preferencias. Lo mismo entre los legisladores y los sindicalistas, donde se incluyó a Antonio Caló, rival de Hugo Moyano en la disputa de la CGT y a Omar Viviani que acaba de romper, tras dos décadas de empatía, un acuerdo con el camionero.
La exclusión de Scioli -sobre la que el gobernador no puso objeciones, al menos en la previa del Consejo- tiene el claro mensaje de definirlo, sino como enemigo, al menos como socio bajo sospecha.
Y, en el lenguaje K, eso queda claro a partir de que la integración de la CAP se revela como un indicador para medir quienes son, para la Presidente, los referentes del PJ a quien cree más cercanos y a quienes les confiará las maniobras partidarias.
Todo, a partir de ahora, dependerá de si hay o no una contraofensiva sciolista. Aunque bajó la intensidad de la disputa a nivel macro -léase Cristina y Scioli- sigue latente el conflicto a nivel Legislatura bonaerense y puede, a partir de ahí, abrir otros frentes.
Hubo, en el último mes, una sucesión de cruces y entrecruces que magnificaron la tensión entre la Casa Rosada y La Plata: una de ellas fue el lanzamiento de La Juan Domingo, que a su vez fue respuesta a una serie de acciones legislativas patrocinadas por grupos K.
En Gobierno anticipan que la CAP funcionará, llegado el caso, como una herramienta de disciplinamiento en caso que Scioli haga movimientos que se lean como gestos de rebeldía o desafío a Cristina. Es, de todos modos, una vara incierta para resolver acciones o embestidas.
En ese contexto, la CAP sólo tendrá utilidad en caso de crisis violenta entre la Presidente y el gobernador bonaerense algo que, aunque por momentos se entrevé, todavía no se manifestó explícitamente.
De hecho, en paralelo a conformar la CAP, el PJ extendió los mandatos de la actual cúpula partidaria que encabeza Scioli hasta, como mínimo, abril de 2013. Por lo pronto, esos dos espacios convivirán dentro del partido por doce meses más.
O, como rezan las enseñanzas de Perón, el modo más eficaz de evitar que algo ocurra es crear una comisión.


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