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La Chaya, pura fiesta en las calles riojanas
La Rioja vive jornadas de alegría y tradición con esta celebración. Es la fiesta más importante del año en esta provincia. Un verdadero hechizo se apodera de los riojanos.
Se podría decir que es una celebración similar al carnaval del Noroeste argentino, ya que se vive en las calles y a cielo abierto. Los topamientos en los barrios, el Festival de la Chaya, las fiestas de harina y albahaca y los corsos carnavalescos se mezclan en cada rincón de la provincia para unir a los pobladores, quienes ocultos tras la harina o pomada de zapatos, tiñen sus caras y esfuman las fronteras sociales y económicas.
Momento clave
Uno de los momentos clave de la Chaya son los topamientos, que son los enfrentamientos amistoso entre los hombres y las mujeres que, al llegar al centro de la calle se arrojan agua y harina como símbolo de confraternidad. Durante toda la tarde, los barrios están sumergido en el ritmo de la música folclórica, en una fiesta que culmina al atardecer. En cada barrio, los vecinos organizan este encuentro que transcurre durante dos fines de semana, y donde el vino, las empanadas, la harina, la albahaca y la música popular circulan a discreción entre todos los participantes.
A la par de la tradicional celebración que se destapa en cada poblado, desde hace más de diez años se realiza un megafestival folclórico con artistas de todo el país, que habitualmente congrega a más de 15 mil personas.
Desde 2012, ese marco de festejos se amplió con el fin de sumar además a músicos y bailarines de La Rioja. Este año tendrá lugar del 8 al 12 de febrero y contará con la presencia de más de 30 artistas locales, a los que se suman otras convocantes figuras de la escena folklórica nacional. Este festival tendrá su espacio central en el Autódromo de la Ciudad de La Rioja.
La grilla para la edición 2013 de la celebración incluye el viernes 8 de febrero a Abel Pintos, Facundo Toro, Nacho y Daniel y Los Changos; el sábado 9 a Jorge Rojas, Coplanacu, Por siempre Tucu y Orellana Lucca; el domingo 10 a Sergio Galleguillo, Los Manseros Santiagueños, Los Huayra y Diableros de Orán; y el lunes 11 al Chaqueño Palavecino, Amboe, Néstor Garnica y Peteco Carabajal.
Entre los artistas locales se destaca la presencia de: La Bruja Salguero, Aguablanca, Carlos Ferreyra, Daniel Argañaraz, Emiliano Zerbini, Germán Nieto, Grupo Vocal Norte, Kike Alamo, Las Valijas, Los Legales, Natalia Barrionuevo, Pica Juárez o Yuyo Salvatierra, entre otros.
Esta fiesta surgida de la tradición ancestral tiene significados diversos, según quién la aborde. El origen de la Chaya suele remontarse la historia a la época en que en los valles y quebradas de la actual Rioja vivían los diaguitas, los aborígenes de la zona noroeste del país.
Cada año las tribus agradecían a la Pachamama (la Madre Tierra, a la que también se llamaba Allpa Huama) las bondades recibidas y la fructífera cosecha, principalmente del algarrobo, el árbol más importante de la economía y la tradición diaguitas.
Los estudiosos de estas leyendas coinciden en que en una de estas tribus vivía una bella joven llamada Challai (Chaya), que era tan hermosa que los diaguitas creían que era un homenaje vivo a la Madre Tierra.
Opiniones divididas
Aquí las opiniones de los expertos se dividen. Algunos señalan que Chaya se enamoró de un joven y rubio colono que pasaba junto a su familia por estos parajes. Otros -la mayoría- aseguran que la bella joven se enamoró de Pujllay, una especie de semidios.
De cualquier manera, el amor entre ellos no pudo concretarse al no ser aceptada la niña por la familia del joven colono o por no ser correspondida por Pujllay.
Desengañada, la joven huyó a las montañas, se convirtió en nube y ascendió a los cerros. Cada año, en febrero, vuelve convertida en rocío, para endulzar las flores del cardón, como una lágrima derramada por su amor perdido. Pujllay, con su corazón partido, se emborracha y cae en un fogón, donde muere.
Esta leyenda da el nombre de Chaya a la fiesta y deja como personaje principal a Pujllay, que en la actualidad se representa con un muñeco desgarbado que preside la celebración, desde su desentierro al inicio de la Chaya hasta su entierro o quema, que marca el último día de la fiesta.
Por su parte, en los topamientos barriales, el Cumpa y la Comadre son los personajes que comandan la ceremonia, que tiene a un muñeco del Pujllay presidiendo la fiesta. Cada barrio tiene su particular liturgia chayera, en la que se incluyen además de los topamientos, las fogatas, los juegos con agua y barro, y la música y el baile.


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