En el Jardín de Paz de Pilar fue despedida ayer a mediodía Beatriz Taibo, querida y popular figura del viejo espectáculo argentino. Tenía 10 años cuando debutó en un programa de radio enteramente integrado por niños, luego hizo locución, teatro, radioteatro, cine, telenovelas, y, tras un paréntesis por motivos familiares, dedicó su última etapa, hasta los 83, a la difusión del repertorio clásico nacional en las escuelas. El domingo próximo habría cumplido 87.
- ámbito
- Edición Impresa
La comedia despidió ayer a la actriz Beatriz Taibo
Nacida en San Telmo como Beatriz Mascaró Taibo, criada en Avellaneda, en 1942 se inició en el programa de Florencia Márquez “La pandilla Marilyn”, un vivero radial de pequeños artistas. Allí Beatriz tomó el apellido de su madre, y aprendió a leer por micrófono con tal aplomo que pasó a ser locutora de Radio El Mundo y otras emisoras. A los 15 años ya ganaba más que el padre. A los 16 era “damita joven” de la compañía teatral de Mario Fortuna. A los 17 debutó en cine en “Los Pérez García”, junto a Juan Carlos Altavista, con quien repetiría en “Pocholo, Pichuca y yo” (en ambos casos, radio y película). Corría 1951, y pronto estaría también en la TV.
Bonita, de linda voz y gracia natural, hizo drama y se destacó en “Amor prohibido” junto a Zully Moreno, pero se le dio mejor la comedia, que hizo junto a Semillita, Enrique Serrano, Altavista, Tito Lusiardo, Alberto Castillo, Pepe Iglesias (“Pobre pero honrado”, su primer coprotagónico), Pablo Palitos, Juan Carlos Thorry, Sandrini, Antonio Prieto (con quien cantaba), Carlitos Balá, Nelly Láinez, Osvaldo Miranda, Calabró, Jorge Luz, Olmedo y Porcel, entre otros cómicos.
De su larga trayectoria, se destacan los radioteatros con Carlos Estrada, una veintena larga de películas, incluyendo comedias dramáticas como “Fantoche” y “Gringalet”, mucho teatro digestivo (además impulsó las temporadas de verano en Mar del Plata y Carlos Paz) y abundantísimos programas televisivos, como “Topaze”, junto a su tocaya Beatriz Bonnet, “Matrimonio feliz se necesita”, “Dos a quererse”, “Adorable profesor Aldao”, “Qué mundo de juguete”, “Gente como la gente”, “Todos los días la misma historia”, “Su comedia favorita”, “Alta comedia” y “Me llaman Gorrión”, donde era una chica que fingía ser varón para trabajar en un reparto..
Casada con el productor Tito Olivero, tuvo dos hijos que siguieron la vocación, manteniendo el apellido de la abuela: Raúl, y Marcelo, muerto este último en 2004 en un accidente ferroviario. Esta desgracia, y el morbo de ciertos medios, la alejaron de la actividad por un buen tiempo. Volvió en 2010 pero con otro perfil, dentro de la Compañía Porteña de Teatro Clásico, dedicada a difundir en los colegios algunos títulos perennes del repertorio nacional, como “Los árboles mueren de pie”, “La barca sin pescador” y “Jettatore”. También hizo radio, su primer amor, y una particular “Cenicienta” con Liliana Belfiore. Después, los achaques de la edad la obligaron a quedarse en su casa, y su barrio, manteniendo como siempre el perfil bajo, y la sonrisa.


Dejá tu comentario