La milicia chiita libanesa Hizbulá apoya en la guerra civil siria al régimen de Bashar al Asad. Además es considerada archienemiga de Israel, y durante la guerra de Líbano de 2006 disparó miles de misiles contra ese país.
Desde el inicio del conflicto sirio en marzo de 2011, Israel manifestó siempre su preocupación de que en el caos bélico armas químicas pudieran caer en las manos de la milicia proiraní o de grupos vinculados a la red terrorista Al Qaeda.
El Estado judío quiere también evitar que Hizbulá tome el control de misiles de defensa antiaérea o antitanque de la más alta tecnología procedentes de Rusia. Esas armas podrían ser empleadas en un futuro conflicto contra Israel o contra aviones israelíes que entren en el espacio aéreo libanés.
Siria es además considerado un importante país de tránsito para el suministro de armas de Irán a Hizbulá.
Israel endureció recientemente sus advertencias a Damasco de que esas entregas de armas suponen una línea roja que no hay que cruzar. Y dijo que en caso necesario, el Ejército israelí intervendría para evitar que ocurra.
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