11 de diciembre 2017 - 20:42

La consolidación del cambio

En la búsqueda de un acuerdo productivo entre los grandes sectores de la economía y sin perderle miedo a la palabra “pacto”.

Mario R. Negri.
Mario R. Negri.
Los argentinos tenemos por delante un año trascendental: el de la consolidación del cambio.

El nuevo horizonte que ha elegido la mayor parte de la sociedad en 2015, ratificado en las últimas elecciones de medio término, tiene como meta prioritaria algo sobre lo cual ya estamos avanzando en el seno del Congreso, esto es la materialización de un pacto productivo que aúne al conjunto de los sectores de la economía: grandes y pequeñas empresas, industria y agroindustria, servicios, administraciones públicas, trabajadores (activos y pasivos), y emprendedores.

La palabra "pacto" no siempre se ha visto bien en el vocabulario político argentino. Se la suele asociar -y no faltan antecedentes que avalen tal conexión- con componendas corporativas y acuerdos agónicos tras bastidores. Pero aquí la palabra pacto no esconde nada, por el contrario: habla de reglas claras para iniciar el desarrollo argentino.

Hace varias décadas que estamos como paralizados. Los momentos de avance alternaron con otros de retroceso. Hubo ilusión y desencanto. Esto se debe a que hemos ido, como se dice, "al tun tun". Como en la neblina y sin brújula.

Ahora tenemos por delante un rumbo. Llamémosle, una empresa de desarrollo. Su objetivo es forjar una economía competitiva y recuperar algo que distinguió a la Argentina: una sociedad que asegure la movilidad social. Esta es una gesta en la que participamos todos, sin exclusiones. Nos va bien a todos o nos va mal a todos.

Si a algunos les va bien y a muchos mal, eso no es desarrollo. Somos veinticuatro provincias, somos hombres y mujeres de todas las clases sociales y de todas las edades, somos empresarios grandes o pequeños, somos trabajadores del campo o la ciudad, somos estudiantes. Nos tiene que ir bien a todos. Eso está en el ADN de mi partido, la Unión Cívica Radical, y forma parte del compromiso del espacio Cambiemos.

Ahora bien, que nadie se esconda detrás de la idea de "una empresa común" para hacer picardías, para sacar ventajas a costa de los demás. Eso es parte del pasado. Estamos a cargo de la conducción del Estado y no va a ser un Estado bobo. Que lo sepan los poderosos de toda laya, los que han medrado desde los sótanos de la gestión pública. Hay un modo ventajero y turbio de hacer fortuna personal que se acabó en la Argentina.

Es así que, a plena luz del día y en los marcos institucionales que corresponden, estamos discutiendo las reformas que el país necesita para sacarlo de su modorra. Con total franqueza y transparencia. 2018 será el año de la reafirmación de los compromisos de sostenibilidad fiscal de los estados -tanto a nivel nacional como provincial y municipal-; de la actualización de las legislaciones laboral y previsional; de la modernización de las empresas a fin de incorporarlas en las Grandes Ligas de la economía globalizada; de la inversión en calidad educativa y de la búsqueda de eficiencias en las prestaciones sociales y solidarias.

Hay mucho que hacer y lo estamos haciendo. Estamos transformando la Patagonia regándola de inversiones que nos van a devolver en unos años una energía barata para que florezcan las industrias. Estamos mejorando las difíciles condiciones productivas de los cultivos industriales y de la frutihorticultura. Estamos convirtiendo a las ciudades en productoras de servicios modernos. Estamos transformando el norte con el Plan Belgrano para que los chacareros que trabajan tierras alejadas de los puertos bajen los costos de transporte. Estamos modernizando los puertos para que sus propios costos bajen. Todo esto se hace en sociedad entre el Estado y las empresas privadas competitivas y transparentes. Obra pública y obra privada. Generando empleos en todo el territorio nacional y no solamente a trescientos kilómetros a la redonda de la Capital Federal.

Cierto que falta mucho. Pero también es cierto que recién hemos empezado. Un país no se reconvierte en un día. Además, desde diciembre de 2015 venimos trabajando en campo minado. Todavía estamos desarmando minas. Y lo estamos haciendo gradualmente. Como sociedad hemos aprendido que las cuentas fiscales mejoran si la economía crece. Esto significa que no habrá apertura comercial indiscriminada, ni reformas drásticas, ni leyes laborales "a la brasileña", por más que lo pidan los fundamentalistas. Todo habrá de llegar por consenso. Y hemos elegido este método porque lo consideramos el adecuado para producir los cambios que queremos, esto es, cambios que se sostengan en el tiempo, que persistan, que sean irreversibles.

No debemos perder de vista el contexto mundial en el que nos situamos. El mundo ha cambiado mucho y eso tiene que ser aliciente para profundizar nuestros propios cambios. Vivimos tiempos de la globalización empujada desde Asia. Algo inédito. Hoy China e India son protagonistas de una transformación impresionante, comercial y tecnológica. Nuestro país puede sacar provecho de ese escenario. Pero con astucia, sin inocencia, y cuidando los intereses nacionales.

El objetivo de la competitividad ha llegado para quedarse. Cambiemos seguirá liderando esta empresa, abriendo el debate y propiciando la participación de todos. Pero convencidos de que este es el rumbo que hay que consolidar en el año que se avecina.

(*) Diputado Nacional, presidente del interbloque Cambiemos.

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