16 de diciembre 2013 - 00:00

La derecha diluye a su "legado pinochetista"

La candidata oficialista, Evelyn Matthei, lloró ayer al reconocer la derrota. Como ella, varios de los miembros de la centroderecha que han tenido lazos o defienden los años de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), no ocuparán cargos políticos durante la próxima gestión.
La candidata oficialista, Evelyn Matthei, lloró ayer al reconocer la derrota. Como ella, varios de los miembros de la centroderecha que han tenido lazos o defienden los años de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), no ocuparán cargos políticos durante la próxima gestión.
 Santiago - Los comicios presidenciales en Chile marcaron simbólicamente el adiós de la vida política de los coroneles, el grupo de líderes conservadores formados bajo la dictadura militar y que hasta ahora ocuparon cargos tan importantes como ministros o presidentes del Senado y la Cámara.

La retirada de quienes defendieron el modelo heredado de la dictadura tras el retorno a la democracia en 1990 fue simbolizada por el anuncio días atrás del excandidato presidencial de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Pablo Longueira, quien anuncio que no seguirá en política, tras padecer una fuerte depresión.

No sé si me interesa seguir en la UDI sin Longueira, dijo casi de inmediato el senador electo Iván Moreira, otro admirador confeso de la vida y obra del fallecido general Pinochet.

Longueira, a quien en la familia Pinochet consideraban el favorito del general, fue desde 1990 el líder carismático de una derecha que durante años defendió tanto el modelo neoliberal de desarrollo instaurado en dictadura como las violaciones a los derechos humanos.

Longueira abrazaba y besaba a mi abuelo, recordó incluso el excapitán Augusto Pinochet Molina, nieto del dictador.

Pero no sólo Longueira estará fuera de la política. Tampoco tendrán cargos públicos en el futuro período legislativo el hoy ministro del Interior, Andrés Chadwick; el ex presidente del Senado Jovino Novoa y el ex candidato presidencial Joaquín Lavín. Todos otrora colaboradores y funcionarios de Pinochet.

A ellos se suman otros líderes conservadores que también estarán fuera del hemiciclo como el hoy senador Carlos Larraín, de Renovación Nacional, o incluso la propia candidata presidencial oficialista, Evelyn Matthei.

Ninguno de ellos se postuló al Congreso este año y no podrán hacerlo hasta 2017, cuando varios ya rocen los 70 años.

Distintos dirigentes hemos estado señalando que es bueno tanto para la UDI como para la vida política en general que se produzcan renovaciones, que se den espacios a las nuevas generaciones, que vengan rostros distintos, nuevos ímpetus, nuevas motivaciones, dijo en ese escenario el propio ministro Chadwick.

Pero el retiro de los coroneles al menos de los pasillos del Congreso no sólo simboliza el cierre de un ciclo político, sino que también abre opciones de diálogos antes imposibles entre la derecha y el centroizquierda de Michelle Bachelet.

Con mayoría ya en ambas cámaras tras las legislativas de noviembre, Bachelet podrá desplegar una parte importante de su programa sin negociar con la oposición, debiendo pactar sólo en aquellas leyes que requieren quorums especiales, como las de reforma constitucional.

Pero esta vez la exmandataria no tendrá al frente a los coroneles en el Congreso, sino a un grupo de políticos más liberales, algunos de los cuales están abiertos a desplegar cambios en distintos aspectos constitucionales.

Los coroneles, que de jóvenes ayudaron al general a formar una juventud leal, y que de adultos defendieron su modelo de desarrollo neoliberal, verán por primera vez la política detrás de la primera línea, en la retirada más evidente de los líderes forjados por Pinochet desde el retorno a la democracia.

Agencia DPA

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