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La distribución de la riqueza, una deuda permanente en Paraguay
El país registra, desde hace una década, un crecimiento económico sostenido del 4% anual. Sin embargo, el 26,4% de su población es pobre.
SUFRAGIO. El poder electoral paraguayo ya ultima los detalles para los comicios del domingo donde, de acuerdo a los últimos sondeos, Mario Abdo, del Partido Colorado, se impondría con más del 55,7% de los votos.
"Con lo que crece Paraguay, podría tener mayor reducción de la pobreza. Falta voluntad política para que en este momento de crecimiento económico se reduzca la desigualdad", explicó Magdalena López, coordinadora del Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay de la Universidad de Buenos Aires.
El crecimiento económico se basa en el agrocultivo, especialmente de la soja, que ocupa grandes extensiones de tierras, requiere poca mano de obra y está prácticamente exenta de impuestos, señaló Gladys Benegas, directora del Instituto de Investigaciones en Competitividad de Paraguay.
Tanto Benegas como López resaltaron la escasa industrialización del país y la alta tasa de informalidad del empleo y de la economía, cerca de 20% y 40% respectivamente.
"No se desarrolló un sistema industrial que dinamice el mercado laboral. No hay una demanda firme, sólida, de mano de obra formalizada", indicó López, quien calculó que 10% de los propietarios posee 92% de las tierras.
Además, la política de aranceles mínimos de Paraguay facilita la importación de bienes terminados y desestimula la industrialización.
"Los programas de asistencia del Gobierno están limitados a un cierto número de familias. No hay un enfoque para los jóvenes que ya se encuentran sin trabajo y sin educación", refirió Benegas."Ese más de 25% de pobreza que aún permanece está compuesto por el núcleo duro: mujeres sin educación", comentó.
De cara a las elecciones del domingo, en la que se escogerá nuevo presidente entre el conservador y favorito Mario Abdo Benítez, del Partido Colorado, y el liberal Efraín Alegre, quien representa a una coalición de centro izquierda, Nilsa tiene pocas esperanzas.
Tampoco Venancia Benítez, que hace 40 años que vive al borde de un canal de aguas negras en Asunción, piensa que cambiará su situación. "Los políticos ahora vienen (de visita) porque necesitan (votos), pero cuando se suben ellos (al poder) ya no te conocen más", dijo.
Según López, "muchos integrantes de la élite política paraguaya son, además de políticos activos, voceros del capital, siendo ellos mismos ganaderos, estancieros o propietarios de altamente rentables empresas tabacaleras, alimenticias, textiles".
Ese es de hecho el perfil del presidente saliente Horacio Cartes, un potentado de la industria tabacalera.
| Agencia AFP |


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