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La economía seguirá vigilada
La recaudación está muy por debajo de lo previsto y en estas circunstancias no quedaba más que aumentar los impuestos y reducir los gastos. La suba del tipo genera] del IVA al 21% nos sitúa en el mismo nivel que la Unión Europea (21,5%) o la eurozona (20,5%). La reducción de los salarios de los funcionarios se traslada a la paga extra de diciembre. En todo caso, la caída del consumo está asegurada, con lo que es fácil que la caída del PBI supere el 2% este año y sigamos decreciendo en 2013. Esperemos que el turismo aguante con la suba del 8% al 10% de los hoteles. El déficit y la renegociación de la deuda que nos vence, especialmente en octubre, son imposibles de financiar sin ayuda y, por lo tanto, las medidas indispensables.
También aparecen los ajustes en las administraciones locales y las diputaciones. Algunas se gestionan con criterios profesionales, pero otras tienen deudas que sólo podrían cancelar en 7.000 años. En el conjunto de las administraciones aún sobrarán entre 300 y 500 mil personas que irán engrosando la lista de desempleados a medida que se implementen el aumento de horas de los funcionarios y el final de los contratos existentes. También disminuyen un 20% las subvenciones a sindicatos y patronales y se reducen al mínimo los liberados sindicales (trabajadores que pertenecen al sindicato) y se reformará el impuesto de sociedades. Todas estas medidas parecen positivas. A ver si conseguimos que las grandes corporaciones tributen por sociedades en España, ya que sus tipos efectivos son reducidísimos.
Esperemos que, a medida que se vayan implementando las medidas, llegue el dinero europeo para recapitalizar la banca, que en definitiva ha sido la espoleta de todo este proceso en las últimas semanas. Cuanto antes se conozcan las necesidades de capital de cada entidad, de forma individual, se creen los «bancos malos» donde dejar los muertos que aún están en los activos de las entidades financieras, y se recapitalicen o se cierren las entidades que no sean rentables en el futuro. Ya sabemos que nos exigen que los inversores en participaciones preferentes también paguen su parte. Lo importante es que la garantía para los depósitos no se cuestiona. Otra cosa es que el dinero vuelva a las empresas, condición necesaria para que se produzca una reactivación de la economía. Pero el sistema financiero tiene que reducir su apalancamiento. La relación entre préstamos y depósitos es alta y su reducción a niveles normales del 120% tardará meses en producirse.
Como noto que a medida que escribo me deprimo, déjenme ser optimista. Las medidas de los países mediterráneos suponen tremendos esfuerzos para la población. Pero este hecho fuerza la investigación exhaustiva de cómo se tomaron las decisiones en las entidades financieras y algunas administraciones. Los políticos responsables son juzgados y condenados a pagar por los daños causados. Se limpian los ayuntamientos, diputaciones, y administraciones públicas de todos los enchufados que no sabemos exactamente qué hacen, excepto cobrar a final de mes. Ello implica que maestros, cuerpos de seguridad y médicos no sufran recortes. Los países del Norte permiten que sus salarios aumenten para mejorar la productividad de los del Sur y empiecen a comprar, lo que favorece nuestras exportaciones. Aprovechando la reforma laboral, que tanto paro creará a corto plazo, las empresas exportadoras vuelven a contratar personal para atender los pedidos alemanes.
El Banco Central Europeo o el Mecanismo de Estabilización compran deuda soberana y nos baja la prima a 400 puntos. El déficit a final de 2012 baja al 6%. Los bancos empiezan a prestar tímidamente. El gestor de fondos de renta fija internacional de Singapur da la orden de comprar bonos españoles. Suena el despertador.
(*) Titular del Departamento de Control y Dirección Financiera de ESADE Business School (España) y director del Executive del Master de Finanzas de ESADE.

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