16 de julio 2012 - 00:00

¿La élite siria piensa en un Estado propio?

Bashar al Asad
Bashar al Asad
Una revuelta que lleva un año y medio pese a la feroz represión, zonas de Siria que ya no están bajo control del régimen y síntomas clave como las deserciones de militares de alto rango llevan a la minoría islámica alauita, a la que pertenece el dictador Bashar al Asad, a barajar la posibilidad de crear un estado independiente o autónomo.

El diario madrileño El País dio cuenta ayer en su página web de que intelectuales y disidentes sirios, y observadores que conocen la realidad política de Siria sospechan que dirigentes del régimen se estarían orientando a la creación de un estado independiente en la región de Djebel Ansariye, y las ciudades costeras de Latakia y Tartús, en el noroeste del país, de donde son originarios.

La razón que evalúa, por ejemplo, el exdiplomático francés experto en siria Ignace Leverrier es que «una mayoría de alauitas, militares, mujabarats (agentes de servicios secretos) y shabihas (milicianos a sueldo) han causado muchas víctimas entre la población sunita». Según el diario español, «tanta sangre en sus manos» llevaría no sólo a la elite que rodea a Al Asad sino a los alauitas en general a buscar refugio en una región montañosa, muy conocida por ellos, por temor a que se desate una venganza incontrolable.

«La creación de un Estado alauita se ha convertido en una cuasi certeza», dijo Abdel Halim Jadam, exvicepresidente que partió al exilio a Francia en 2005.

La minoría alauita, que representa entre un 10% y el 14% de los 22 millones de sirios, ocupa los principales estamentos de poder.

Ello se aceleró a partir de 1971, cuando asumió el mando Hafez al Asad, padre del actual presidente y fallecido en 2000. Desde entonces, los alauitas pasaron a ocupar cargos clave en el partido de gobierno Baaz, las Fuerzas Armadas y Seguridad, y la Inteligencia.

El alauismo, que no tiene que ver con la dinastía alauita que rige en Marruecos. comparte creencias y prácticas con el chiismo, rama del Islam predominante en Irán, Bahréin e Irak.

Privilegiados como los cristianos bajo la colonia francesa, los alauitas relegaron de instancias del poder a los sunitas, vertiente que representa al 75% de los sirios y a la gran mayoría de los musulmanes en general.

Algunos incluso asocian prácticas alauitas al cristianismo, como la celebración de una especie de misa con pan y vino y cierto modo recoleto de religiosidad. Los alauitas no peregrinan a la Meca ni tienen mezquitas, y tradicionalmente han vivido en comunidades pequeñas, pobres y aisladas.

«Cuando llegue el día en que no puedan evitar la caída de Damasco, los subordinados pueden regresar a las zonas alauitas», citó El País a Gary Gambill, director de la revista estadounidense Middle East Quarterly.

El régimen de Al Asad vino respondiendo con verdaderas masacres de población civil que elevaron la cifra de muertos a 17.000, según organizaciones opositoras. La última tuvo lugar el jueves en la localidad de Tremseh, cuando habrían muerto 200 personas. Según la versión sobre un probable estado autónomo alauita, instancia que ya tuvo lugar entre 1922 y 1936, en un ensayo impulsado por Francia, el régimen de Al Asad estaría expulsando y siendo muy hostil contra los sunitas del noroeste, a los efectos de despejar el área para los suyos. Además, ya se estaría dando una migración de alauitas a la región, así como se estarían apostando armas para defender la zona.

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