3 de mayo 2011 - 00:00

La estadía en Pakistán, un misterio incómodo

Residentes de la ciudad paquistaní de Hyderabad se enteran por los diarios de los entretelones de la muerte de Osama bin Laden. Grupos islamistas han penetrado a los servicios de inteligencia de ese país, lo que podría haberle dado protección al terrorista.
Residentes de la ciudad paquistaní de Hyderabad se enteran por los diarios de los entretelones de la muerte de Osama bin Laden. Grupos islamistas han penetrado a los servicios de inteligencia de ese país, lo que podría haberle dado protección al terrorista.
Islamabad - Osama bin Laden vivió durante años pasando desapercibido, a sólo dos horas de automóvil al norte de la capital paquistaní Islamabad. ¿Por qué ahora se detectó su paradero? ¿Quién construyó su escondite? ¿Cómo actuó el servicio secreto paquistaní ISI? Tras la muerte de Bin Laden, el papel de Pakistán plantea numerosos interrogantes.

Apenas había anunciado el presidente estadounidense, Barack Obama, en Washington la espectacular muerte de Bin Laden cuando el poderoso servicio secreto de Pakistán confirmó en un breve y escueto comunicado que así era: el terrorista más buscado del mundo había muerto en la noche del domingo en una operación conjunta de las fuerzas especiales estadounidenses y paquistaníes en la ciudad de Abotabad, dijo el general Ahmed Shuja Pasha en declaraciones a la televisión nacional, dejando la información de los detalles a las autoridades estadounidenses.

También el Gobierno de la potencia atómica sudasiática confirmó oficialmente la muerte de Bin Laden y habló de un «importante golpe para la organización terrorista en todo el mundo». La acción, dijo, muestra «la determinación de la comunidad internacional, incluida Pakistán», para combatir y vencer al terrorismo en todo el mundo, aclaró una portavoz del Ministerio del Exterior en Islamabad.

Sin embargo, al contrario que el jefe de los servicios secretos, no se refirió al posible papel desempeñado por Pakistán en la acción. Dijo que la operación fue realizada por soldados estadounidenses en concordancia con las directivas de la política de ese país para matar a Bin Laden allí donde fuera hallado, señaló la portavoz, sin responder la pregunta más importante: ¿Por qué precisamente ahora se localizó y mató a Bin Laden? ¿Y por qué pudo vivir tranquilamente durante años con su familia y sus hombres más cercanos a sólo dos horas en coche al norte de la capital sin ser detectado?

Lugar militar

La ciudad donde buscó refugio, Abotabad, es conocida como lugar militar y hasta ahora no se encontraba entre los escenarios de atentados terroristas. Allí tiene su sede la Academia Militar paquistaní, la institución más relevante de la formación castrense en Pakistán.

El complejo, con fuertes medidas de seguridad en el que Bin Laden perdió la vida, sólo estaba a unos pocos centenares de metros de esa academia.

Desde hace años salían a la luz una y otra vez indicios de que el líder terrorista se encontraba en Pakistán, tras huir de la región montañosa fronteriza de Tora Bora, en Afganistán. Por último, el pasado octubre, círculos de la OTAN en Afganistán señalaron que Bin Laden vivía con un relativo confort en una casa en el noroeste de Pakistán, protegido, entre otros, por los miembros del servicio de inteligencia paquistaní, el ISI. Islamabad reaccionó irritado. «Siempre dicen que Osama está aquí, pero no nos dicen dónde exactamente», dijo entonces un portavoz del Gobierno. Si Pakistán lo supiera, actuaría en su contra, agregó.

¿No levantó sospechas el complejo en Abotabad? Parece que el papel de Pakistán en la lucha contra el terrorismo ha sido con frecuencia poco transparente. Por un lado, más de 100.000 soldados están operando en la frontera afgano-paquistaní para luchar contra la insurgencia islamista, que también en Pakistán lleva años perpetrando ataques terroristas con cientos de muertos. Además, hace más de un año, fue detenido en Karachi el número dos de los talibanes, el mulá Abdul Ghani Bardar.

Por otro lado, el líder talibán, el mulá Omar, sigue escondido al parecer en Pakistán, supuestamente protegido también por el ISI.

Ante ese telón de fondo, Pakistán fue acusado en un estudio publicado a mediados de 2010 por la prestigiosa London School of Economics de llevar a cabo un «doble juego de dimensiones asombrosas». Ello lleva a otra pregunta: ¿Fueron sus poderosos protectores quien dejaron caer finalmente a Bin Laden?

Sin embargo, en la opinión pública paquistaní todas estas preguntas se debaten en un segundo plano, pues la cuestión central es otra: muchos temen ahora nuevos atentados en represalia de los terroristas. Porque, y en eso los expertos que aparecen en las televisiones están seguros, sin la ayuda de Pakistán, Estados Unidos nunca habría conseguido matar a Bin Laden.

Agencia DPA

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