31 de mayo 2010 - 00:00

La evolución del flamenco en un buen espectáculo

Marcela Rodríguez (también directora) y Adrián Vergés progagonizan, junto al Ballet Aláire y buenos músicos en vivo, un espectáculo que ganaría con una mejor iluminación.
Marcela Rodríguez (también directora) y Adrián Vergés progagonizan, junto al Ballet Aláire y buenos músicos en vivo, un espectáculo que ganaría con una mejor iluminación.
«Evolucionarte flamenco». Dir.: M. Rodríguez. Ballet Aláire. (Centro Cultural Borges; los domingos).

Un nuevo espectáculo de arte flamenco ocupa el escenario del Centro Cultural Borges, uno de los bastiones del arte andaluz en Buenos Aires. «Evolucionarte flamenco» está a cargo de los bailarines Marcela Rodríguez y Adrián Vergés acompañados por el Ballet Aláire y un grupo de músicos en vivo, bajo la dirección de la misma Rodríguez.

Estructurado en cuatro escenas, el show muestra cómo ha sido la evolución del arte flamenco fusionándose a otros folklores de España y de otras culturas. La primera titulada «Los primeros pasos» quiere ser un cuadro que evoca los inicios en Cádiz, Sevilla y Granada mostrando el baile que se hacía en los patios y en las cuevas. Espléndido el baile de Adrián Vergés. Un «Martinete» lleno de energía y vitalidad con un zapateado de gran virtuosismo de este artista completo, ocupa el primer lugar en la escena. El Ballet Aláire y Marcela Rodríguez se suman luego a él, acompañados por el cante del excelente Rafael González.

La segunda escena es «Flamenco en los bares», donde se exhiben los primeros pasos del flamenco hacia su profesionalización. La danza a cargo del Ballet Aláire (Tangos de Triana) y de Rodríguez-Vergés (Alegrías de Cádiz) ocupa el espacio escénico, siempre con la magnífica voz de Rafael González en fandangos naturales.

Le sigue «Flamenco de ida y vuelta», una mirada a su fusión con otros ritmos, adquiriendo categoría universal, donde Marcela Rodríguez y el Ballet Aláire interpretan unas guajiras llenas de requiebro y encanto. Y, finalmente, llega el «Flamenco fusión», una instancia donde el baile se mezcla con el jazz, la danza contemporánea, el tango, el rock y los ritmos caribeños. Aquí se escucha una peculiar versión del tango «Nostalgias» cantado con imaginación y buenos recursos vocales por Rafael González y también muy bien bailado por los primeros bailarines.

El espectáculo se cierra con unas dinámicas «bulerías fusión», con la participación de todo el elenco. En él se destaca un grupo de eficaces músicos que interpretan dos guitarras españolas, bajo, flauta y percusión.

Buen espectáculo, al que sólo se le puede reprochar un aspecto no muy bien resuelto: las luces, a las que a pesar de haber sido pensadas como entorno plástico evocador con sus sepias y ocres, les falta intensidad para poder apreciar las expresiones en los rostros, y algunos desplazamientos de la compañía, muchas veces quedan sepultados en una insólita oscuridad. Una pena.

E.G.

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