12 de abril 2010 - 00:00

La “excepción” brasileña que inquieta a Obama

Washington - Brasil, uno de los invitados a la primera Cumbre sobre Seguridad Nuclear en Washington, es un país que cuenta con un ambicioso programa atómico civil, ejemplo del tipo de problemas que enfrenta la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA).

Brasil se unió tarde, en 1998, al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), sin suscribir el Protocolo Adicional que refuerza los controles por parte de la AIEA.

La posibilidad de que material nuclear caiga en manos de terroristas es la principal obsesión de Estados Unidos, y el motivo por el cual el presidente Barack Obama convocó a esta cumbre de Washington.

«No queremos que el tema de esta cumbre (el terrorismo nuclear) se convierta en el cuarto pilar de ese tratado, no queremos que sea incorporado al TNP», advirtió sin embargo el viernes el portavoz del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Marcelo Baumbach.

El caso brasileño es peculiar por otras razones. Brasil anunció en 2004 la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio en Resende para sus dos reactores nucleares en funcionamiento.

Luego sorprendió a la AIEA al negarles a sus inspectores la visita de las centrifugadoras de la planta, mediante lonas que ocultaban esos aparatos.

Brasil argumentó que esas centrifugadoras eran un nuevo prototipo diseñado en el país, mientras que otras fuentes arguyeron que quizás su tecnología había sido copiada de países europeos.

Durante meses, esa pulseada creó tensión dentro de la AIEA y sentó un ominoso paralelismo respecto del caso iraní, que también se niega a abrir totalmente sus instalaciones a la agencia.

A finales de 2004 se llegó a un acuerdo sobre el tamaño de esas lonas que ocultaban las centrifugadoras. Ello permitió oficialmente preservar los celosos intereses brasileños, al mismo tiempo que los inspectores conseguían acceder a esas instalaciones.

«No es probable que ese acuerdo único (entre Brasil y la AIEA) sea planteado en la cumbre, por el régimen de no proliferación ya tiene suficientes problemas», explicó Maria Rost Rublee, una experta en no proliferación de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).

«La principal preocupación es Irán y Corea del Norte; nadie quiere arrastrar viejas querellas, además de lo que ya está encima de la mesa» de la comunidad internacional, resalta esta experta en un correo electrónico.

La reunión que se inicia hoy mediante una cena de trabajo amenaza con otro tipo de polémicas, como la ausencia del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Rublee coloca a Brasil en la lista de países «de umbral», junto a otros como Japón, es decir, con capacidad para explorar la construcción de armas nucleares, pero sin interés oficial en hacerlo.

Que Brasil no sea un problema a plantear en Washington no significa que no prosiga una política activa de defensa de sus intereses.

El presidente Lula tiene previsto reunirse precisamente con el primer ministro japonés durante su visita a Washington, antes del inicio de la cumbre, informaron fuentes diplomáticas. Asimismo, piensa insistir en su llamado al diálogo con Irán.

Las ambiciones de Brasil se destacan una vez más en una región cuyos miembros, Cuba incluida, firmaron hace cuatro décadas la declaración de Tlatelolco (México), según la cual América Latina no será nunca una zona de armamento nuclear.

La Argentina, Chile y México también han sido invitadas a la cumbre. La Argentina, con dos reactores, es un país sin grandes ambiciones nucleares por falta de dinero, según Rublee. Chile depende de Estados Unidos para el reciclaje de su uranio enriquecido.

Agencia AFP

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