25 de noviembre 2016 - 14:35

La harina argentina mira al mundo

Los molineros quieren crecer en el mercado internacional y se esperanzan con lo que viene para el próximo año.

La molinería argentina es una de las actividades más representativas en lo que respecta al agregado de valor en origen, pieza fundamental para el desarrollo de los agronegocios locales. El trigo no sólo se convierte en harina, sino que la cadena continúa más allá llegando a panificados, galletitas y pastas, entre otros productos.

El potencial de esta cadena es enorme, volver al mundo con todos sus eslabones significaría 189.000 nuevos puestos de trabajo genuinos y más de 120.000 millones de pesos de aporte al PBI, esto ya lo hicimos, sabemos de qué se trata y para eso seguimos trabajando.

En este contexto celebramos todas las acciones de promoción y acompañamiento que realizó el Gobierno nacional durante este año para que los molinos locales tengan más visibilidad en los mercados internacionales.

Sin lugar a dudas, estamos ante una oportunidad ideal de crecer en exportaciones para convertirnos en el supermercado del mundo y justamente a eso apunta la cadena del trigo argentina: a alimentar la creciente demanda de alimentos.

Por supuesto que todavía queda mucho camino por andar y para sumar envíos al exterior es necesario que los costos de fobbing no atenten contra la competitividad del sector.

Entendemos que se está trabajando en esta cuestión y particular y miramos con optimismo el cierre de este 2016 y recibimos aún con mejor espíritu el año 2017.

Más empleo

Los molineros locales cuentan con capacidad de producción, plantas industriales con tecnología de punta y por sobre todas las cosas ímpetu para bien abastecer al mercado doméstico al tiempo que conquista nuevos países para vender harina made in Argentina.

Otro punto a remarcar es que las actividades industriales del complejo trigo-harinero tienen un multiplicador del valor agregado de alrededor de tres. Esto significa que por cada peso que crece la actividad en estos sectores en toda la economía se generan tres.

En tanto, el multiplicador del empleo es de 2,5 tanto en la industria molinera como en la elaboración de pastas. De esto hablamos cuando nos referimos a valor agregado y a alimentar el mundo. Buscamos crecer de la mano de la economía nacional, generar fuentes laborales y ser parte del crecimiento de la Argentina.

Finalmente y como corolario celebramos el conjunto de acciones que se realizaron este año para combatir la informalidad en el sector que atenta no sólo con la rentabilidad de los molinos harineros que tienen todo en regla sino que además genera situaciones distorsivas que le quitan seriedad a un sector que busca diferenciarse por su calidad.

En esto estamos, en crecer en producción para abastecer al mercado local, a la vez que se conquistan nuevos destinos, generar empleo y fundamentalmente contribuir en la importantísima misión de convertirnos, en serio, en el supermercado del mundo.

(*) Presidente de la Federación Argen-

tina de la Industria Molinera (FAIM)

Dejá tu comentario