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La independencia del sur de Sudán causa temor en los países árabes
Los Estados árabes miran con gran preocupación ese proceso y los comentaristas de los principales medios de la región temen que la independencia del sur de Sudán, de mayoría cristiana, pueda desencadenar un efecto dominó. Los problemas de las minorías están presentes en otros lugares de la región, cuyas fronteras con frecuencia fueron trazadas arbitrariamente por las antiguas colonias: desde los bereberes en Argelia hasta los chiitas en Arabia Saudita.
La mayoría de esas minorías se sienten discriminadas y afirman que el Estado no reconoce sus particularidades religiosas y culturales. Una excepción la ofrecen los kurdos en el norte de Irak, que pudieron establecer en la ciudad de Erbil un Gobierno autónomo propio que administra tres provincias kurdas. Pero, de forma similar a lo que ocurre en Sudán, esa evolución en Irak tuvo lugar sólo por la presión ejercida desde el extranjero.
«De Juba a Erbil», tituló esta semana un periodista del diario árabe Al Hayat un comentario sobre el referendo en Sudán del Sur. Ghassan Charbel dijo que los líderes árabes consideran lo ocurrido en Irak y Sudán un ejemplo negativo, y advierte de una mayor fragmentación en Medio Oriente y el norte de África.
«El golpe mortal no viene de fuera, sino de adentro», advirtió. Los que no tratan a los miembros de las minorías como ciudadanos de igual valor que el resto se arriesgan a sufrir levantamientos, guerras civiles y la división de sus territorios a largo plazo, señaló.
También el influyente diario Al Sharq al Awsat advirtió sobre una posible división de los Estados de la región en pequeñas unidades y que esos pequeños Estados podrían ser manipulados mejor por las grandes potencias del mundo, conforme al principio practicado durante la época colonial británica «divide et impera».
Nadie puede descartar que los kurdos en Irak y los distintos clanes de Somalia exijan pronto su propio Estado. Ambiciones similares podrían tener minorías árabes en Irán o una parte de la población de Yemen, donde tanto en el norte como en el sur existen tendencias separatistas.
El vecino del norte de Sudán, Egipto, considera también una amenaza la idea de que Sudán del Sur pudiera ser pronto independiente, pues los políticos de esa parte del país consideran que El Cairo toma partido desde hace años por los árabes del Norte.
Además, de uno de los cables de la diplomacia estadounidense filtrados por la web WikiLeaks se desprende que Egipto pidió en 2009 al Gobierno norteamericano que interviniera para retrasar el referendo independentista en Sudán del Sur.
Egipto justificó entonces ese deseo por la preocupación de que en el Sur podría surgir un Estado «incapaz de sobrevivir», lo que haría peligrar la parte de Egipto del agua del Nilo. Pero detrás de todo se esconde el temor de Egipto de que Sudán del Sur pudiera solidarizarse con otros Estados africanos de la cabecera del Nilo que quieren recortar la cuota de Egipto en ese caudal.
Ahora, con la independencia de Sudán del Sur cada vez más cerca, El Cairo ha cambiado de repente su posición: el ministro de Exteriores, Ahmed Abul Gheit, prometió el fin de semana que Egipto respetará el resultado del referendo sea cual fuere.
Agencia DPA


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