13 de julio 2022 - 00:00

La inflación altera los hábitos de consumo en Europa

Madrid - La inflación era un fenómeno extraño en Europa desde hacía décadas, al punto de que los más jóvenes ni siquiera la habían conocido, pero su impacto es hoy siendo fuerte en las familias y se percibe ya en todos los ámbitos del consumo, aunque es en el sector de la energía en el que los efectos resultan más graves.

“Claro que he cambiado mis hábitos”, explica Elvira Gutiérrez, una jubilada española de 67 años que vive sola y que recientemente comenzó a hacer cuentas todos los meses, algo que hasta ahora no era necesario porque ya sabía lo que podía o no gastar en base a su jubilación, que se mantenía estable mes a mes.

Eso cambió, porque, por ejemplo, su desembolso en nafta aumentó de 60 a 90 euros mensuales, así como lo que gasta en el supermercado, donde como muchos otros españoles dejó de comprar algunas marcas para elegir las más baratas. También redujo la cantidad de veces que pone el lavarropas, lo hace de noche, cuando la luz cuesta menos, e incluso mira la hora para cocinar, ya que en España lo más habitual es tener cocinas eléctricas.

La situación que se vive en España es similar en toda Europa, primero como un efecto de la pandemia y de la reapertura con los problemas en la cadena de suministros, agravada después por la guerra en Ucrania.

El tema de la electricidad es “trending topic” en España desde hace meses, con un gran debate social en torno al sistema de fijación de precios que se aplica a nivel europeo, que unos demonizan y otros defienden.

Como las tarifas van variando a lo largo del día por la oferta y la demanda, en los medios de comunicación como la radio pública es habitual que se adelante cuáles van a ser las horas en que la luz será más barata para aprovechar a planchar o poner el lavarropas, aunque sea a las 4 de la mañana.

Las medidas que tomó Elvira coinciden con una encuesta a los hogares publicada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), una asociación privada sin fines de lucro e independiente, con mucho peso en España. En ella se destaca que uno de cada cuatro hogares tiene dificultades para cubrir sus necesidades diarias y que los españoles están cambiando sus hábitos de consumo para tratar de llegar a fin de mes.

Las modificaciones más destacadas son la compra de menos carne y pescado en el supermercado, así como la opción por marcas más económicas, usar menos los electrodomésticos (un 42% de los encuestados), posponer o renunciar a la compra de ropa (29%) y usar menos el auto para ahorrar combustible (36%).

“Hemos revisado a fondo todos los gastos y hemos reducido en telefonía y televisión, algún seguro, y todo el dinero extra que ingresamos va a pagar los préstamos que teníamos”, señala, por su parte, María Cepeda, una inmigrante venezolana que lleva más de una década en España y trabaja como administrativa. “Dejamos de comprar las cosas que no son de primera necesidad”, añade.

Gonzalo Cruz, de La Franco Argentine, empresa fabricante de dulce de leche y de venta de productos argentinos en España y en Francia, asegura que la sensibilidad de los clientes es “similar al miedo cuando viene una devaluación en la Argentina”. Confirma que el volumen de consumo en sí no bajó, pero sí el valor: desaparece el consumo superfluo y se pasa a las segundas marcas.

Con respecto a la suba de costos, asegura que ha sido mayor en este año que en los 32 de historia de la empresa, que supera con mucho a la inflación oficial y que no es posible trasladarlo al precio final.

Agencia Télam

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