La izquierda y la derecha atacan reforma de Pemex

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Ciudad de México - El Gobierno mexicano rechazó ayer que la propuesta de reforma energética que presentó el lunes se haya quedado corta, como criticaron expertos y la oposición, y señaló que el esquema elegido es el mejor para abrir el sector de hidrocarburos a privados sin ceder la propiedad estatal.

"Si por quedarnos cortos significa que no entregamos concesiones, que las reservas seguirán siendo propiedad de la nación, en ese sentido la reforma es necesariamente lo que necesita México", afirmó el ministro de Hacienda, Luis Videgaray, a la emisora de radio MVS. Entre los inversionistas "sin duda hay entusiasmo", señaló, aunque seguramente "algunos hubieran querido ver un régimen de concesiones, o que se transfirieran activos o renta petrolera".

La propuesta del presidente Enrique Peña Nieto, enviada al Senado para iniciar la discusión, plantea reformar dos artículos constitucionales para permitir contratos con particulares y excluye las concesiones, que implicarían ceder la propiedad de las reservas.

La iniciativa "no deja las cosas como están" y, al mismo tiempo resguarda la propiedad estatal sobre el petróleo y el gas, dijo Videgaray.

El plan del Gobierno fue recibido con cuestionamientos por la izquierda, que rechaza cualquier reforma constitucional que abra el sector energético al capital privado, mientras que el conservador Partido Acción Nacional (PAN) afirmó que se trata de una propuesta "tímida" al considerar que se debe abrir por completo el sector a las empresas. "Creo que se quedaron cortos", dijo el presidente del PAN, Gustavo Madero.

"Los contratos de utilidad compartida no son los preferidos de las compañías operadoras internacionales, porque no permiten a las compañías contabilizar las reservas como suyas", dijo por su parte David Shields, consultor experto de la industria petrolera. Esos acuerdos establecen que el sector privado tome el riesgo de inversión en todo el proceso de exploración y extracción y que el Estado decida el porcentaje de la utilidad que le toca al inversionista, de acuerdo con el proyecto.

Pemex, que aporta más de un tercio de los recursos públicos de México, registró una caída en su producción desde los 3,4 millones de barriles diarios de 2004 hasta 2,5 millones en 2012. Ése es el principal argumento del Gobierno para asociarse con empresas privadas.

Andrés Manuel López Obrador, dos veces candidato presidencial por la izquierda, aseguró que Peña Nieto quiere hacer creer que Pemex está en quiebra cuando tiene una utilidad de 100.000 millones de dólares anuales. "Nosotros tenemos el petróleo y todo es pura utilidad, pura ganancia", cuestionó a través de un video en YouTube.

México nacionalizó la industria petrolera desde 1938 y la soberanía sobre el petróleo es un tema fundamental para los mexicanos. Por eso, aunque la mayoría de los ciudadanos defiende la inversión privada, hay un rechazo cuando de por medio se encuentra el sector de hidrocarburos.

En 1999, el presidente Ernesto Zedillo, también del PRI, envió al Congreso una iniciativa de reformas para permitir la apertura del capital privado en el sector energético, y en 2002, Vicente Fox, del PAN, también presentó su propuesta. En ambos casos, las iniciativas fueron congeladas en el Congreso debido a la fuerte oposición de la mayoría de legisladores y a las movilizaciones sociales que se generaron.

Agencias AFP, DPA y EFE

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