Vaya a saberse por qué el mercado local pudo anotarse un muy buen resultado de la última fecha, cuando al referente de Wall Street se le agotó muy rápido la dosis de optimismo en grageas, que dispersaron el jueves. En el Dow Jones, siempre a la orden con sus frases casi poéticas y donde conviven -al unísono- las malas y supuestas buenas nuevas, la rueda del viernes le deparó un recorte en términos del 1%. Los índices europeos, que flamean sin ningún sentido, terminaron el período con beneficios y sin que mediaran señales distintas de lo ya conocido: la crisis sigue viva y goza de buena salud. El Bovespa estuvo ausente del circuito, quedando al Merval la misión de presentar lo más austral de los recintos. Y extrajo, sin tener claro los motivos, una rueda con repunte rayano en el 2%. Haciendo piso de mínima en los 2.350 puntos, con máximo del día en los 2.395 y ya acosando a la frontera superior -de los 2.400- cerrando en tal marca. Jornada con 47 aumentos, por 21 descensos, y un índice Bolsa más modesto, que solamente arrojó el 1,14% de alza.
Buena cosecha en las líderes, donde sólo Comercial mostró flojera que la retrocedió el 0,59%, con buen avance en el papel de YPF (cuando salió a solicitar dineros) que se movió con un 5,4% de aumento. El 3% en Francés y varias que se colocaron entre más del dos y poco más del uno. Negocios con volumen rutinario, casi $ 26 millones, dejando el mérito en manos de una oferta bien planteada.
La semana: el período completo, mitad para ambos meses, resultó un concurso de saldos hacia todos los rumbos, donde el Dow quedó con leve rebaja del 0,10 por ciento, pero en suba para el Merval -el 0,62%- y, por encima de todos, el incremento del 1,9 por ciento para el Bovespa, con cuatro ruedas. Dispersión pura, cero de armonía, un sinsentido. La Bolsa, juguetona.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario