La mejor Navidad se celebra modestamente

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Entre los cambios más significativos del año tenemos la asunción de una serie de gobiernos votados por grandes mayorías, que van desde una cleptocracia de estética neofascista necrofílica (por el culto a EL líder muerto; erección de monumentos, calles, eventos deportivos, alteración de la currícula estudiantil y libros de historia, etc.) hasta las nuevas tecnocracias europeas. Algunos de ellos están condenados más tarde o más temprano a un fracaso estrepitoso, como el régimen de los K (mientras algún sector de la sociedad genere dinero que alimente los bolsillos y arcas oficiales, el régimen de los Kim en Corea del Norte puede continuar), mientras otros son un signo de interrogación (Italia, España, etc.). Poco importa que sean de izquierda, derecha, centro, arriba o abajo, lo común de estos gobiernos es el avance del Estado sobre la libertad de los ciudadanos a través de más impuestos, mayor gasto estatal, incremento de la deuda pública, más regulaciones, nacionalizaciones encubiertas o desembozadas, etc. Si bien el anterior es el aspecto más grave, conlleva el avance del Estado (una institución democrática) sobre el mercado (una institución republicana), que busca convertirse en el principal mecanismo para la distribución de fondos en la sociedad (de manera más clara: los políticos quieren direccionar y controlar cómo y en qué gasta la gente el fruto de su trabajo). Más allá de lo que digan los precios y volúmenes, 2011 no ha sido entonces un buen año para los mercados. El problema es que el futuro no luce mucho mejor, ya que la imperiosa necesidad de los gobiernos de financiar la fiesta emisora de los últimos años garantiza que el sector privado experimentará una desleal y creciente competencia política, que llevará a límites impensados los sistemas para apropiarse del dinero del público. A pesar de esto, el presente y tal vez el buen espíritu navideño contribuyeron a que el Dow avanzara ayer un 0,51% a 12.169,65 puntos. ¡Feliz Navidad a todos los lectores y a sus seres queridos!, y no olviden que la Navidad es tanto una fiesta como un recordatorio de nuestra obligación con los que la están pasando mal.

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