15 de junio 2012 - 00:00

La muy especial noche del “Diez”

Diego Maradona abrazado a Dalma, al término de la función de «Hija de Dios».
Diego Maradona abrazado a Dalma, al término de la función de «Hija de Dios».
Fue una función íntima y familiar. Sólo algunas figuras del deporte como Sergio Goicoechea y unos pocos artistas de la farándula «progre», Gastón Pauls y Agustina Cherri, asociados a diversas causas humanitarias, Ricardo Darín y familia (muy allegados a los Maradona) y Enrique Pinti. También estaban Andy Kusnetzoff, Mariano Martínez y Dolores Fonzi.

Un enjambre de fotógrafos (incluso de agencias extranjeras) se apostó desde temprano a las puertas del Sha, paralizando ese discreto tramo de la calle Sarmiento. A los custodios del lugar se sumaron los guardaespaldas del diez, quien luego de la función se prestó a una breve conferencia de prensa donde, una vez más, acaparó toda la atención. Primero lagrimeó un poco y le contó a su hija todo lo que había sentido durante el espectáculo: «Lloré, reí, me emocioné, y pensé: ¡Qué botona ésta, cómo se acuerda de esas cosas!». En otro momento le confesó: «Te tengo miedo, qué querés que te diga». Los periodistas, por su parte, actuaron como el partenaire de Dalma. Cholulos y afectivos lo piropearon con un «te extrañamos Diego» y comentarios por el estilo. También le preguntaron sobre fútbol, y él volvió a defender a Messi. Dalma, una vez más, quedó eclipsada por su padre; al punto de reprocharle a los periodistas, medio en broma, medio en serio: «¿Alguno quiere preguntarme algo a mí?». Luego hubo pizza para la familia en un salón de la Asociación Hebraica especialmente acondicionado. Maradona comió con más entusiasmo que nunca.

P.E.

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