La Navidad en el mundo

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Desde que Constantino la impuso en el siglo IV en el Imperio Romano como parte de la conversión a la religión cristiana, la celebración de Navidad se expandió por todo el mundo y en la actualidad es objeto de versiones que responden a diversas improntas culturales, que festejan el nacimiento de Jesucristo a primera hora del 25 de diciembre.

Un recorrido por las celebraciones más características lleva principalmente por países de Europa y América. El espíritu de dedicar buenas acciones y augurios es compartido, así como la simbología encabezada por el árbol navideño y Papá Noel. Claro que luego en cada sitio del globo se aplican variaciones al ritual, en tiempos y modos, e incluyendo personajes y objetos -como por ejemplo los muñecos de fruta en Alemania o el muérdago en Gran Bretaña y Estados Unidos- que son totalmente ajenos a otras culturas occidentales.

Finlandia tal vez sea el país con mayor autoridad para hablar de Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás, ya que en teoría son los más cercanos a él. Cuenta el mito popular que el anciano de barba blanca que viaja en un trineo volador tirado por renos vive en una región llamada Korvatunturi, al norte del Círculo Ártico. Con esta historia a cuestas, en Helsinki y en las principales ciudades, especialmente Turku, la antigua capital, le ponen mucho empeño al invernal festejo de Navidad, arrancando desde varios días antes con las decoraciones, en veladas que llaman «pikku- joulu», «pequeña Navidad». La tradición también incluye tomar un sauna la víspera de Navidad.

El festejo principal para la religión cristina oficial se da en la sede del Vaticano. Allí el ritual indica que, antes de la tradicional Misa de Gallo -que representa el nacimiento terrenal de Cristo-, el papa Benedicto XVI inaugura el pesebre en la Plaza de San Pedro y luego enciende el Cirio de la Paz. En Alemania, los preparativos comienzan el 6 de diciembre y hacen mucho foco en la gastronomía, cocinando casas de jengibre y pequeños muñecos de fruta que en muchos casos utilizan como decoración. Aquí los niños se comunican: Christkind, figura alada que distribuye regalos y sería un ángel enviado por Jesús.

Los franceses tienen una costumbre similar a la que en la Argentina se da en el día de los Reyes Magos: en la víspera de Navidad los niños dejan sus zapatos junto a las chimeneas y lo padres dejan sobre éstos los regalos.

En Italia, romanos y napolitanos a la medianoche rompen vajilla vieja como metáfora de un corte con el pasado.

Si de villancicos se trata, los de mayor prestigio probablemente sean los tradicionales del Kings College de Cambridge, en el centro de Inglaterra. Los ingleses también realizan los mummings, obras protagonizadas por personas enmascaradas.

Fervientes católicos, los españoles comienzan a generar ambiente navideño desde el 8 de diciembre, con la festividad de la Inmaculada Concepción, que cobra mucha fuerza en la zona de Sevilla. En todo el país ponen mucha dedicación en el armado del pesebre, al cual se dedican todos los miembros de la familia.

En América es tal vez Estados Unidos el país que más simbología navideña despliega, al punto de acreditarse el cambio de vestimenta de Papá Noel, que en el siglo pasado mutó del verde al rojo por campaña de la Coca-Cola. Se distingue aquí el muérdago, cargado de mitología celta, al que le atribuían poderes mágicos.

En Sudamérica, como ocurre en la Argentina, la tradición tiene un fuerte componente familiar, de reencuentro y recogimiento, con un despliegue de gastronomía vinculado a la raíz colonizadora de cada país.

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