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La nueva gestión ahora defiende el swap chino
Diego Guelar
Pero el dato más relevante pasa por el cálculo de reservas netas. Según coincide buena parte de la biblioteca económica en estos últimos meses, la cifra es cercana a cero o incluso negativa cuando se restan de ese stock determinados pasivos y compromisos ya asumidos (por ejemplo, con importadores que no pudieron acceder al mercado cambiario pero ya compraron la mercadería).
El dato de las últimas horas es que la nueva administración que llega al Banco Central ahora pondera algunos instrumentos, en particular el swap de monedas alcanzado con China. Fue el embajador designado para ese país, Diego Guelar, el que reconoció que ahora ese producto ha cobrado un nuevo significado. Por lo tanto, lejos de darlo de baja, la idea será renovarlo o incluso ampliarlo. Fue después de comunicarse con el nuevo titular del BCRA, Federico Sturzenegger, con quien consultó qué estrategia seguir en relación con este asunto.
¿Qué es lo que generó semejante cambio de opinión entre las filas macristas? No se trató de un giro en el aire, sino de un nuevo panorama que se abrió a partir de la decisión del FMI de incorporar al reminbi (el verdadero nombre de la moneda china, más conocida como yuan) en su canasta de monedas. Se estima que los Derechos Especiales de Giro (DEG, que es la moneda de cambio del Fondo) incorporará alrededor del 13,8% de reminbi (o RMB), con lo que la principal moneda que perdería dentro de ese reparto es el euro, mientras que el dólar permanecería casi inalterado. Tendrá más peso que la libra y el yen.
De esta forma, queda confirmado el estatus del RMB como "reserva de valor" a nivel internacional. Así, quedaría fuera de discusión la posibilidad de incorporar al yuan como parte de las reservas. También estaría la posibilidad de utilizar esa moneda para conseguir dólares contantes y sonantes en el mercado internacional y luego utilizar las divisas para distintos objetivos, por ejemplo, pagar deuda en moneda dura o hacer frente a la demanda de los importadores.
Estas consideraciones no borran el hecho de que el swap es finalmente un préstamo, que además tiene un costo anual. Pero más allá de esto, lo relevante es que parte de las reservas que el BCRA contabiliza son "prestadas", o sea que es un activo que tiene un pasivo como contraparte. Desde ese punto de vista, aún cuando el yuan se haya transformado en una moneda global no cambia demasiado para el BCRA, en la medida en que se trata de un crédito que tarde o temprano deberá devolver.
Mientras se arregla con los holdouts y la Argentina restablece su presencia internacional, el swap de monedas podría sacar de un apuro a la nueva gestión del Central.


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