26 de noviembre 2008 - 00:00

La planicie para redondear picos

La semana arrancó con una explosión de precios en casi todos los mercados, sucedida de la búsqueda de consolidar ciertos pisos: obviamente, teniendo que defender las posiciones ante el ataque -previsible- de las tomas de utilidad inmediatas. También en esto tendieron a igualarse índices y regiones, a partir de un Dow Jones que estaba aguantando un sobrio 0,8% de aumento, a la hora donde se estaban cerrando operaciones en lo nuestro. El Bovespa vino en un desarrollo del mismo tono, reteniendo al cierre una marca similar al Norte, con 0,9% de mejora que se sumó a lo del lunes.

En cuanto al Merval, viviendo dentro de su propio clima -además de lo externo- se produjeron contrastes mayúsculos entre las puntas: como alcanzar un máximo de 930 unidades, pero habiendo tocado lo mínimo en 889 puntos. El cierre se distanció de ambos, para conservar el estar por encima de la frontera, pero apenas. Fue con 906 el último suspiro del Merval clásico, sumando muy leve 0,5% de aumento. Le fue bastante mejor a la nómina de las locales, que consiguieron 2,7% de suba conjunta. Ergo, pasó «algo» con las petroleras que impactó en contra del resto. En especial Tenaris, decayendo casi 5% y siendo de enorme participación en el volumen de la fecha. Otro dato discordante resultó el de diferencias entre alzas y descensos generales: 18 solamente en el primer grupo, contra 34 en las caídas.

Rueda de extraños contornos, tuvo marco de $ 98 millones de efectivo. Pero, lejos de ser novedad expansiva para el mercado, Tenaris contribuyó con casi 2,3 millones de papeles. Y esto, a su nivel de precios, se deglutió enorme porción de la torta general, que quedó sólo en migajas para operaciones del resto. Segunda rueda, rematando el mes, que dejó más rostros pensativos que entusiastas. Y la Bolsa, por el desempate.

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