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La Plata con “Don Carlos” francés
El Argentino de La Plata ensaya el «Don Carlos» de Verdi en versión francesa, tal como se estrenó originalmente en París.
Periodista: ¿La suya es una puesta tradicional o innovadora?
Francesco Esposito: Es respetuosa de la tradición, pero no tradicional. En algún momento, los decorados recuerdan un poco los del teatro isabelino, el público, que pueden ser el coro o figurantes, que están en los palcos mirando la historia de amor desgraciado entre Don Carlos e Isabel y entre Felipe II y Don Carlos; ese público puede mirar y reflexionar, pero no puede intervenir: el destino va a proseguir como tiene que proseguir. Hay momentos de teatro dentro del teatro. En el comienzo del tercer acto -es la versión en 5 actos pero vamos a hacerla en 3- los decorados empiezan a ser levantados y queda a la vista la estructura.
P.: ¿Había hecho ya la régie de esta ópera?
F. E.: No, al igual que muchos de los cantantes, para mí es el debut en esta ópera, y me encanta la versión francesa.
P.: ¿Cómo fue su trabajo de preparación y de investigación sobre la historia y la fuente literaria?
F. E.: Por supuesto leí la obra de Schiller, busqué material en bibliotecas y en libros que tenía en mi casa, y también investigué el aspecto musical: por qué en determinado momento es fa y no fa sostenido, intenté saber todas las motivaciones de Verdi, porque hay una emoción que debo transmitir al público. Pienso que muchas veces los directores hacen espectáculos muy lindos pero que sólo ellos entienden, el público no entiende nada, y creo que lo más simple es en realidad lo más complicado de llevar a cabo. El objetivo es contar algo que todo el público pueda entender, y que una vez en su casa tenga ganas de seguir investigado.
P.: Usted fue asistente de grandes directores de escena. ¿Podría decir brevemente qué aprendió de cada uno?
F. E.: De Filippo Crivelli aprendí a manejar las grandes masas, coros, figurantes; de Luca Ronconi, el trabajo con el texto y los personajes, algo muy importante que hicimos aquí. De Pier-Luigi Pizzi intenté aprender la elegancia, porque soy también vestuarista. Sobre el final de los ensayos lo que busco es la poesía, porque pienso que hace falta poesía en nuestra vida, y también intento no quedarme siempre en el mismo plano, en la superficie, sino descender a lo más profundo. Puede ser que en lo profundo esté el infierno, pero si el artista no quiere vivir el sufrimiento, el amor, el dolor, es lógico que el público no viva nada, que simplemente vea un espectáculo lindo, y que al final, después de los aplausos, se pregunte «¿Adónde vamos a comer?», y eso es terrible horrible. Es normal que un espectáculo no satisfaga todos los gustos, pero aspiro a despertar interrogantes en el espectador. Para mí el teatro es sobre todo una forma de comunicación.
Entrevista de Margarita Pollini


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