La Plata con “Don Carlos” francés

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El Teatro Argentino de La Plata presentará desde este domingo otra novedad: el estreno sudamericano de la versión original francesa de la ópera «Don Carlos» con música de Giuseppe Verdi y libreto de François Joseph Méry y Camille du Locle basado en el drama de Friedrich Schiller. Con más funciones los jueves 17 y 24 y viernes 18 a las 19 y el domingo 27 a las 18.30, la producción cuenta con dirección musical de Alejo Pérez y régie y vestuario del italiano Francesco Esposito. Encabezan el doble reparto Luca Lombardo y Enrique Folger como Don Carlos, Carla Filipcic y Florencia Fabris como Isabel de Valois, Elena Sommer y Eugenia Fuente como la Princesa de Éboli, Krum Galabov y Omar Carrión como Marqués de Posa y Rubén Amoretti y Savio Sperandio como Felipe II. Dialogamos con Esposito, que trabaja por primera vez en la Argentina:

Periodista: ¿La suya es una puesta tradicional o innovadora?

Francesco Esposito: Es respetuosa de la tradición, pero no tradicional. En algún momento, los decorados recuerdan un poco los del teatro isabelino, el público, que pueden ser el coro o figurantes, que están en los palcos mirando la historia de amor desgraciado entre Don Carlos e Isabel y entre Felipe II y Don Carlos; ese público puede mirar y reflexionar, pero no puede intervenir: el destino va a proseguir como tiene que proseguir. Hay momentos de teatro dentro del teatro. En el comienzo del tercer acto -es la versión en 5 actos pero vamos a hacerla en 3- los decorados empiezan a ser levantados y queda a la vista la estructura.

P.: ¿Había hecho ya la régie de esta ópera?

F. E.: No, al igual que muchos de los cantantes, para mí es el debut en esta ópera, y me encanta la versión francesa.

P.: ¿Cómo fue su trabajo de preparación y de investigación sobre la historia y la fuente literaria?

F. E.: Por supuesto leí la obra de Schiller, busqué material en bibliotecas y en libros que tenía en mi casa, y también investigué el aspecto musical: por qué en determinado momento es fa y no fa sostenido, intenté saber todas las motivaciones de Verdi, porque hay una emoción que debo transmitir al público. Pienso que muchas veces los directores hacen espectáculos muy lindos pero que sólo ellos entienden, el público no entiende nada, y creo que lo más simple es en realidad lo más complicado de llevar a cabo. El objetivo es contar algo que todo el público pueda entender, y que una vez en su casa tenga ganas de seguir investigado.

P.: Usted fue asistente de grandes directores de escena. ¿Podría decir brevemente qué aprendió de cada uno?

F. E.: De Filippo Crivelli aprendí a manejar las grandes masas, coros, figurantes; de Luca Ronconi, el trabajo con el texto y los personajes, algo muy importante que hicimos aquí. De Pier-Luigi Pizzi intenté aprender la elegancia, porque soy también vestuarista. Sobre el final de los ensayos lo que busco es la poesía, porque pienso que hace falta poesía en nuestra vida, y también intento no quedarme siempre en el mismo plano, en la superficie, sino descender a lo más profundo. Puede ser que en lo profundo esté el infierno, pero si el artista no quiere vivir el sufrimiento, el amor, el dolor, es lógico que el público no viva nada, que simplemente vea un espectáculo lindo, y que al final, después de los aplausos, se pregunte «¿Adónde vamos a comer?», y eso es terrible horrible. Es normal que un espectáculo no satisfaga todos los gustos, pero aspiro a despertar interrogantes en el espectador. Para mí el teatro es sobre todo una forma de comunicación.

Entrevista de Margarita Pollini

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