17 de marzo 2009 - 00:00

“La pobreza recuerda la necesidad de Dios”

Francis Arinze
Francis Arinze
 Roma - Lo llaman el Papa negro. Al fin y al cabo, en el pasado cónclave varias quinielas lo dieron como posible sucesor de Juan Pablo II. De lo que no cabe duda es de que Francis Arinze (Nigeria, 1932) es el africano que más alto ha llegado en la jerarquía católica. Además de ser el único cardenal negro que hay en el Vaticano, ha sido presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y, posteriormente, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, cargo este último del que se jubiló al cumplir los 75 años.
Pero, a pesar de la edad, este hombre nacido en el seno de una familia animista de la tribu Ibo y que se convirtió al catolicismo a los nueve años sigue desempeñando tareas de gran responsabilidad. Acaba de dirigir el retiro espiritual protagonizado por el Papa y miembros de la Curia romana (ningún africano lo hacía desde hace 25 años) y es uno de los tres presidentes del Sínodo para África que del 4 al 25 de octubre próximo se celebrará en el Vaticano.
Periodista: África es el continente donde, en términos porcentuales, más crece el número de cristianos, mientras que en Europa caen las vocaciones y las iglesias están vacías. ¿Cómo explica ese contraste?
Francis Arinze: En Europa el cristianismo existe desde hace dos mil años, la sociedad está muy desarrollada científica y tecnológicamente, los jóvenes tienen muchas oportunidades. Y la naturaleza humana tiende a olvidar a Dios cuando el hombre tiene muchas cosas materiales. Quizás esto explica por qué es más difícil para un rico ser religioso que para un pobre. No es que Dios no quiera a los ricos, pero quizás los africanos, por ser pobres, recuerdan más fácilmente que tienen necesidad de Dios. Pero, sobre todo, el crecimiento del cristianismo se ha visto ayudado por la religión tradicional africana.
P.: ¿Se refiere al animismo?
F.A.: Algunos europeos lo llaman animismo, sí. En África hay un sentido muy fuerte de trascendencia, de que el hombre no lo es todo, de que también hay otro mundo que no vemos: un mundo de antepasados, de espíritus y de Dios. Y eso es una buena preparación para el cristianismo. Además, la sociedad en África tiene una visión positiva de la persona, de la familia, del matrimonio. Tener hijos es una bendición, y de hecho los hijos son llamados «bendición», «benedicto», «alegría». Mi padre, por ejemplo, se llamaba Arinze, un nombre que en mi lengua significa «gracias a Dios esto sucedió». Hay un gran sentido de comunidad. Y todo eso ayuda al cristianismo.
P.: Un millón y medio de africanos murieron el año pasado a causa del sida, y 22 millones están infectados. Aunque la doctrina de la Iglesia condena el preservativo, algunos altos prelados defienden su uso. ¿Usted qué dice?
F.A.: Todo el mundo sabe cuál es la posición de la Iglesia católica respecto del preservativo, así que no tengo nada nuevo que decir al respecto. El sida no es un problema sólo de África, aunque es verdad que allí es más grave porque muchos africanos no tienen dinero para comprar las medicinas que pueden retrasar el desarrollo de la enfermedad, prolongar los años de vida y, en el caso de los niños, prevenir el contagio de la madre. Pero la respuesta al sida no es el preservativo, sino el comportamiento moral. Si todo el mundo, hombres y mujeres, siguieran los diez mandamientos, los contagios se reducirían. Pero si las personas no se autocontrolan, si su comportamiento sexual va contra la ley de Dios, cada vez habrá más contagios.
P.: ¿Aprovechará el Papa su viaje a África para clamar contra las violaciones de los derechos humanos que tienen lugar en muchos países de ese continente y denunciar el comportamiento corrupto y dictatorial de algunos jefes de Gobierno?
F.A.: No creo que le corresponda al Papa denunciar o condenar. El Papa, por encima de todo, es un padre. Y un padre no puede destacarse por sus condenas y fulminaciones; tiene que transmitir un mensaje positivo.
P.: Pero la denuncia de los abusos de los poderosos también forma parte de la tradición cristiana...
F.A.: Sí, por supuesto. No olvidemos que Jesús denunció a los fariseos, a los que engañan el pueblo, a quienes se quedan el dinero de la gente y no lo defienden. Pero el Papa aprovechará su visita sobre todo para animar a los que lo están haciendo bien, que son muchos. En Ghana, por ejemplo, lo están haciendo bien: han hecho unas elecciones sin violencia que ha ganado la oposición.

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