17 de septiembre 2015 - 00:00

La Policía húngara frenó con gases a refugiados e indignó a Europa y a la ONU

Agua y gas lacrimógeno fueron la respuesta de Hungría al intento desesperado de cientos de refugiados de intentar cruzar la valla fronteriza para seguir su camino hacia Alemania. Las fuerzas de seguridad reprimieron incluso a niños.
Agua y gas lacrimógeno fueron la respuesta de Hungría al intento desesperado de cientos de refugiados de intentar cruzar la valla fronteriza para seguir su camino hacia Alemania. Las fuerzas de seguridad reprimieron incluso a niños.
Roszke - La Policía antimotines húngara lanzó agua y gas lacrimógeno ayer a cientos de refugiados que intentaron cruzar un paso fronterizo hacia la Unión Europea (UE) cerrado por Hungría, mientras otros buscaban nuevas rutas de ingreso al bloque. La represión fue duramente criticada por los gobiernos de Serbia y Rumania, la ONU y autoridades europeas.

La decisión de Hungría de cerrar la frontera exterior de la UE con Serbia esta semana fue el intento más contundente a la fecha de un país europeo de poner freno al flujo de refugiados e inmigrantes que está desbordando al bloque.

La medida dejó a decenas de miles de personas diseminadas por la península balcánica, en busca de vías alternativas para llegar a la UE, algunas de las cuales se enfrentaron ayer con efectivos de la Policía antidisturbios que, apoyados por vehículos blindados, se formaron detrás del cruce con Serbia -cerrado con barricadas- y lanzaron agua y gas lacrimógeno contra jóvenes que arrojaron piedras para protestar por la posibilidad de seguir su camino hacia Alemania.

Según cifras de organismos de seguridad húngaros, al menos 20 policías y dos niños resultaron heridos.

"Se está poniendo muy feo allí, dijo Ahmad, de 58 años, un comerciante de Bagdad que fue a la frontera oficial cruzando en la ciudad serbia de Sid, pero se dio cuenta pronto de que podría tener más posibilidades de entrar a la UE desde Croacia.

El Gobierno serbio anunció luego el envío de más policías a la frontera con Hungría, a la que acusó de atacar su territorio, e intentará alejar a los refugiados de la verja para evitar nuevos hechos de violencia. En el lado húngaro, tres vehículos militares armados aumentaron la seguridad.

La brutal respuesta de las autoridades húngaras profundizó el malestar de otros países europeos y de organismos internacionales, ya indignados por la valla y la política antiinmigración que pena con hasta cinco años de cárcel el cruce ilegal de la frontera.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que le "resultó chocante ver cómo eran tratados estos refugiados y migrantes". "Es inaceptable", subrayó.

Antonio Guterres, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, afirmó que "ACNUR está especialmente conmocionado y entristecido al ver cómo a los refugiados sirios, incluidas familias con niños que ya sufrieron tanto, no se les permite entrar a la UE con cañones de agua y gases lacrimógenos".

Igualmente dura fue la protesta del comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, para quien "defender las fronteras con violencia no es compatible con los valores y los principios europeos".

Hungría ya erigió una valla de 3,5 metros de alto a lo largo de su frontera con Serbia, mientras ingenieros y soldados hacían marcas ayer para extender la barrera a lo largo del límite con Rumania también.

En respuesta, el primer ministro rumano, Victor Ponta, evocó la era más oscura del continente. "Cercas, perros, policías y armas, esto parece la Europa de la década de 1930. ¿Y resolvimos el problema de refugiados con eso? No, no lo hicimos", señaló.

El paso fronterizo entre Serbia y Hungría era hasta ahora la principal vía de ingreso de los miles de refugiados, que cruzan primero a Grecia por mar y luego caminan a través de la península balcánica para llegar a la zona de libre circulación europea de Schengen.

Los refugiados dijeron que estaban buscando nuevas vías, posiblemente a través de Croacia o Rumania, ambos miembros del bloque, pero no de Schengen. Mientras que Eslovenia rechazó abrir un corredor para los migrantes.

El primer ministro croata, Zoran Milanovic, aseguró ante el Parlamento que su Gobierno estaba dispuesto a dirigir a esas personas "hacia los destinos a los que desean acudir, Alemania y Escandinavia".

Agencias Reuters, ANSA y AFP

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