4 de noviembre 2009 - 00:00

“La prevención no es una asignatura pendiente”

Jorge Aimaretti
Jorge Aimaretti
Tanto el índice de incidencia general en accidentes de trabajo y enfermedades profesionales como el índice de fallecidos disminuyeron a lo largo de los últimos trece años, mientras que el PBI, en el mismo período, se incrementó. Cuando se debate si la prevención funciona, debe prestarse atención a los datos estadísticos. Ellos demuestran claramente que la tarea en prevención, si bien es mejorable, no fue una asignatura pendiente, indicó Jorge Aimaretti, presidente de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART).

Periodista: ¿Cuáles son los obstáculos en torno a la nueva ley o el decreto?

Jorge Aimaretti: Aparentemente no se llega al consenso necesario entre las partes para impulsar esas normativas superadoras de la situación actual. Las diferencias giran en torno a cómo abordar la solución a la responsabilidad civil: si es por la vía del denominado cúmulo (reclamar por encima del sistema tarifado) o por la opción excluyente (optar por una u otra indemnización), así como también la cobertura de los accidentes in itinere, que las empresas no consideran que, dado el aumento de la siniestralidad vial y de la inseguridad general, deban ser solventados únicamente por ellas.

P.: ¿Qué problemas están acumulándose en el sector producto de este vacío legal?

J.A.: El principal problema es, claramente, el aumento exponencial de la litigiosidad de un sistema que nació para transitar sobre un esquema de procedimientos administrativos ágiles y parametrizados. Esta creciente y cada vez más importante cantidad de reclamos judiciales ataca la solvencia de las compañías y distorsiona la claridad y certidumbre con que debe operar el sistema.

Temas

P.: ¿Existe margen en el mercado para dar mayores prestaciones sin modificar las alícuotas?

J.A.:
No. El sistema está dando todas las prestaciones que fija la ley e hizo enormes esfuerzos para sostenerse en esta difícil coyuntura. Los números muestran la baja en los índices de accidentes y de fallecimientos y confirman el acierto de la acción. Sin embargo, el aumento de la litigiosidad y el crecimiento del monto de las sentencias constituyen un drenaje de recursos cada vez más importante que, lamentablemente, no dejan margen para otras asignaciones.

P.: ¿Qué enfermedades debieran formar parte del listado de enfermedades profesionales?

J.A.: Aquellas en las que pueda demostrarse, fehacientemente, su origen laboral. Bajo este concepto, toda otra enfermedad que no cumpla con tales requisitos debe ser abordada desde otras esferas de cobertura.

P.: ¿Cómo ve el complemento del seguro de riesgos del trabajo con un adicional de responsabilidad civil? ¿Quién debería otorgar esta cobertura: las ART o las compañías de seguros generales?

J.A.: Es una alternativa. Pero hay que poner atención en que no constituye una solución, sino que la solución sostenible es la modificación del artículo 39 de la ley, conforme lo requiere el criterio fijado por nuestro máximo tribunal. La definición de quién brinde la cobertura requiere previamente que conozcamos bajo qué diseño funcionará. Por tal razón, pueden ser las aseguradoras de riesgos del trabajo las que lo hagan y ello en sí mismo puede convertirse en una articulación eficiente de la respuesta aseguradora. Otros aseguradores podrían también interesarse, pero siempre será clave que la cobertura sea claramente delimitada e informada de forma transparente a fin de no alentar falsas expectativas.

P.: El accidente in itinere, ¿debería tener un tratamiento distinto al actual? En el caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿cuál?

J.A.: La legislación argentina, desde la primera Ley de Accidentes del Trabajo, lo incluyó como parte de las contingencias a cubrir. Es decir que, históricamente, formó parte de la temática. Sin embargo, es atendible la posición de sectores empresarios, aunque considerando que la cobertura no debería menoscabarse y que podría buscarse un financiamiento alternativo.

P.: ¿Puede resumirnos su evaluación del sector de riesgos del trabajo tanto en los aspectos positivos como en los negativos?

J.A.: Más allá de los cuestionamientos judiciales, el sistema demostró una serie de fortalezas, en sus trece años de vida, que debemos resguardar; en prevención, en la atención inmediata y hasta en la curación completa, sin copagos ni costos extras para nadie. Cubrimos a 7,7 millones de personas y atendemos 600 mil accidentes al año. En paralelo, el sistema necesita recobrar parámetros claros sobre los que operar: saber qué contingencias y enfermedades cubre y cuánto paga por ellas. Asimismo, que esos valores sean acordes a los que fija la Justicia, de manera que éstos satisfagan a los damnificados y no generen litigiosidad posterior.

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