25 de septiembre 2015 - 00:00

La Quebrada de Humahuaca desde el turismo vivencial

El público que elige este turismo llega desde Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, principalmente.Entre los extranjeros, los franceses son mayoría. La gastronomía es una de las claves de esta propuesta.
El público que elige este turismo llega desde Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, principalmente. Entre los extranjeros, los franceses son mayoría. La gastronomía es una de las claves de esta propuesta.
Cuando la idea es conocer un destino lo más profundamente posible y entrar en contacto con una cultura o un pueblo, el turismo puede brindar algunas herramientas interesantes. Siempre será una mirada breve y parcial, pero lo que se conoce como turismo vivencial es una de las formas en que los visitantes pueden acercarse actualmente a la Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy. Se trata de una experiencia de base comunitaria, que desde hace unos pocos años se le ofrece al viajero como una interesante alternativa para conocer en carne propia la cultura en lugares de la región.

Ocumazo y Hornaditas, caseríos del departamento de Humahuaca, y las localidades de Tumbaya y Tilcara, son algunos de los sitios donde los habitantes locales explican al visitante la profundidad del acervo cultural arraigado en la Pacha Mama y expresado en ritos y tradiciones cotidianos. Esta modalidad turística, considerada solidaria e intercultural, es consensuada por los miembros de cada comunidad, en la cual se promueve el manejo adecuado de los recursos naturales y la valoración del patrimonio cultural.

En la provincia de Jujuy son más de 20 los emprendimientos de este tipo a lo largo de las cuatro regiones, entre ellos la Finca Tumbaya, la comunidad Kolla de Hornaditas, y de Tilcara (Quebrada); Espejos de Sal (Puna); Eco portal de Piedras y San Francisco (Yungas); Coto de Pesca los Nogales y Cabalgata los Chunchos (Valles).



VIDA COTIDIANA

El paraje de Ocumazo, está ubicado 20 km al este de la ciudad de Humahuaca, lugar donde se arriba a través de un camino de herradura, en ómnibus o vehículos particulares aptos para estos caminos. Jóvenes oriundos del pequeño pueblo, pastoras de ovejas y cabras, junto a trabajadores de la tierra, se convierten allí en guías de turismo y propagadores del conocimiento de la ancestral cultura quebradeña. "Los visitantes cuando llegan a la comunidad, participan en la preparación de la comida desde la selección de sus condimentos autóctonos, lo que comprende tanto la cosecha de hierbas y verduras de la huerta, como la extracción de leche de las cabras para elaborar los quesos", expresó a la agencia Télam Daniel Argamonte, guía del lugar.

De esta manera se elaboran desayunos integrados con hierbas de la zona como cedrón, muña-muña, rica-rica, arca, solda que solda, peperina, yerba buena y menta, entre otras, acompañadas de pan casero, cocido en horno de barro, y queso de cabra. La gastronomía de la zona es uno de los principales atractivos culturales en donde el visitante aprende y participa en la elaboración de comidas como tamales realizados con harina de maíz obtenida tras métodos ancestrales, con la kutana (piedras para moler productos) e ingredientes como el charqui (carne de cordero salada expuesta al sol) .

Kallapurca, machorra, picantes de cordero, son comidas que muestran el medio de subsistencia de los pobladores, quienes producen una agricultura orgánica y obtienen variedades de papas, maíz y otros productos, que luego se almacenan en pequeños hoyos, lo que permite que perduren en el tiempo, según indica una práctica ancestral.

En las primeras horas de la tarde se realizan los recorridos en la zona, donde los atractivos que se destacan son El Antiguo, viejo cementerio en medio de los cerros; y el Molino, que mantiene un antiquísimo sistema de piedras con el que actualmente se elaboran harinas en considerables cantidades. Otro de los circuitos, diseñado para ser conocido en dos o tres horas de caminata, invita a visitar los resabios petróglifos, registros de los ancestros andinos eternizados en piedras lajas, y las huertas ecológicas.

Las actividades son concordancia al calendario cultural. Los sones del Carnaval, la espiritualidad de la Pachamama y las fiestas patronales como los Misachicos, son propuestas que generalmente los turistas van predispuestos a vivenciar y a compartir con la gente en sus casas de barro, que es donde habita la comunidad del mundo andino. En ese sentido, el guía detalló que "en los últimos años los turistas franceses fueron los que más se interesaron" por conocer este tipo de experiencias; y dijo que entre los visitantes nacionales, "la mayoría proviene de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba". "La propuesta de emprendimientos de turismo rural de base comunitaria ha sido una experiencia positiva a lo largo de estos siete años, permitió que los jóvenes se queden en la comunidad y evitar así el desarraigo, y además, poder expandir la propuesta a otras comunidades", explicó el guía.

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