16 de agosto 2011 - 00:00

La recesión asoma y se mira a otro lado

La recesión asoma y se mira a otro lado
En los once eventos desde 1930 en que el S&P 500 bajó más del 15% en 15 días, dos de cada tres veces el mercado retrocedió en los siguientes 30 y 90 días (la chance de una suba anual fue del 51%) y en cuatro oportunidades la economía entró en un proceso recesivo antes de los 12 meses. En el último año el diferencial entre la tasa de los treasuries a 10 años y 1 año bajó de 226 b.p. a 220 b.p., en tanto hace más de una semana que el diferencial de tasas entre los bonos chatarra y los treasuries supera 700 p.b., mientras el diferencial entre los bonos BBB y BB sobrepasa 300 b.p. (históricamente el diferencial treasuries/junk ha ido de 1.000 b.p. en las recesiones a 250 b.p. en las expansiones, y el diferencial BBB/BB promedió 170 b.p.). Existe la idea de que comportamientos de este tipo reflejarían/adelantarían una caída en la demanda de dinero y un incremento del riesgo empresarial, o dicho de manera más clara, un proceso recesivo. Los números del índice Empire States, la evolución del PBI japonés y el anuncio de que el BCE gastó la semana pasada 22.000 millones de euros apuntalando las deudas española e italiana sugirieron ayer que estamos al borde de una recesión. Sin embargo, quedó claro que el mercado no quiso ni oír hablar de la R, prefiriendo apostar a que de alguna manera -casi mágica- las cosas se acomodaron para impulsar la suba del mercado. Así, apuntalado con operaciones de M&A por u$s 19.000 millones (la principal fue Google-Motorola Mobility), la Fed inyectando calladamente dinero con repos inversos y una nueva reunión franco-germana que salvaría a Europa, el Dow avanzó el 1,9% a 11.482,9 puntos borrando toda la baja de la semana anterior, tras anotarse la mayor suba de tres ruedas consecutivas desde el 12 de marzo de 2009. La verdad es que no muchos le creyeron a la suba y tal vez ésa sea la mejor señal. Si no, ya veremos cuánto dura.

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