Previamente, la CBO, organismo no partidista, había estimado que el impacto de la reforma sanitaria haría que se perdieran 800.000 puestos de trabajo en ese mismo período.
De acuerdo con el informe, que fue rápidamente rechazado por la Casa Blanca, los mayores afectados por la nueva Ley de Cuidado Asequible (ACA, en sus siglas en inglés), serían los trabajadores con salarios más bajos y el impacto en el mercado laboral empezaría a sentirse en 2016.
La cifra representa principalmente a aquellos trabajadores que el estudio prevé que optarán por no trabajar, más que por aquellos que verán desaparecer sus empleos, precisó el organismo no partidista. Una de las causas, indicó, es que algunos preferirán mantener su programa de Medicaid (para las ciudadanos de bajos ingresos) antes que trabajar por bajos salarios.
Asimismo, dado el fallido lanzamiento de la ley en octubre, que impidió que millares de estadounidenses se diesen de alta por problemas técnicos en la página web, la CBO calcula que se inscribirán 7 millones de personas durante este año, en lugar de los 8 millones previstos inicialmente.
"Estos cambios reflejan principalmente los significativos problemas técnicos enfrentados en las fases iniciales de su puesta en marcha", aseguró el informe.
El texto supone un revés para Obama, para quien la ley aprobada en 2010 es su proyecto estrella, especialmente al provenir de un organismo no partidista como la CBO.
Es de esperar que otorgue, además, argumentos a los republicanos, quienes se habían opuesto frontalmente a la reforma de salud argumentando que tendría un impacto económico negativo.
En enero, la administración Obama adelantó que se habían inscripto ya 3 millones de ciudadanos en los nuevos planes privados ofertados bajo la nueva ley, con una mayor cobertura sanitaria y, en algunos casos, con subsidios federales.
"Los datos de la CBO no se fundamentan en la suposición de que la (reforma) llevará a los empleadores a eliminar puestos de trabajo o a reducir las horas (de trabajo). De hecho, el propio informe dice que 'no hay pruebas concluyentes de que el empleo a tiempo parcial haya aumentado como resultado de la ACA'", argumentó Jay Carney, portavoz presidencial.
El vocero subrayó que, desde que se promulgó la ley en marzo de 2010, el sector privado estadounidense creó 8,1 millones de puestos de trabajo, el crecimiento más elevado de la fuerza laboral desde finales de la década de 1990.
| Agencias EFE y Reuters, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario